La soledad que han padecido nuestros adultos mayores

El
aumento de casos de Coronavirus nos ha llevado durante estos diez meses
a restringir aún más muchas medidas. Por ejemplo, la masificación de
las cuarentenas, que hoy tienen confinados a muchos chilenos de otras
zonas, mientras Magallanes comienza a salir. Pero, bueno, todo puede
llevar a algunos inconvenientes.

Pero la masificación de la pandemia
hizo necesaria una serie de restricciones. La recomendación del
alejamiento físico -que lleva más de diez meses- sobre todo con los
ancianos, porque son ellos quienes representan a la población más
vulnerable a las fatales consecuencias del Covid-19, nos trajo muchas
complicaciones especialmente sicológicas. Ese alejamiento social
complicó más a aquellos que viven solos y que, según una investigación
realizada por el Observatorio del Envejecimiento de la Universidad
Católica y Confuturo, representan a casi medio millón de los adultos
mayores. Es decir, 460.000 personas mayores de 60 años en el país se
encuentran en viviendas unipersonales.

La mayor dificultad es que la
soledad en la tercera edad podría repercutir negativamente en la salud,
tanto en el ámbito físico como en el sicológico. En un ensayo publicado
por la revista científica española Gerokomos, Marta Rodríguez, enfermera
con postgrado en Enfermería Gerontológica y Geriátrica, manifestó que
“en el plano físico, se muestran con debilidad del sistema inmunológico,
dolor de cabeza, problemas de corazón y digestivos, dificultades para
dormir. En el sicológico, en cambio, con baja autoestima, depresión,
alcoholismo e ideas suicidas.

La consecuencia de la pérdida de la pareja
es la que más aumenta, especialmente, la posibilidad de desencadenar
trastornos sicopatológicos como la depresión o la neurosis”.

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