La tecnología nos cambia

En los últimos informes
publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) se observa la
fragilidad de nuestro mercado laboral, en especial, por la pandemia y
por los efectos colaterales que trajo consigo en los hogares de nuestra
región. Para los expertos son muchas las razones de esta fragilidad,
pero se centran en una de ellas: La Revolución 4.0 y con esto las nuevas
tecnologías.

Las
empresas modernas comienzan a considerar en sus procesos productivos
invertir en tecnología de punta, automatizada con algunos rasgos
iniciales de inteligencia artificial que promueve la eficiencia de la
producción por sobre el empleo del factor trabajo.

La
“Consultora McKinsey” hace cuatro años ya planteaba que en los próximos
20 a 40 años, 3,2 millones de empleos serán reemplazados en Chile por
sistemas de automatización, lo que lleva a importantes ahorros para las
empresas producto de la eficiencia en sus sistemas productivos, pero un
fuerte dolor de cabeza para el mercado laboral del país y para sus
gobiernos.

El
avance es rápido, por ejemplo, Amazon Go implementó un sistema único que
permite que el consumidor pueda pasear por los pasillos, tomar un
producto, escanearlo con una aplicación descargada en su celular y pagar
de forma inmediata en tiempo real. Este sistema acaba con el uso de
cajas de cualquier supermercado generando cambios considerables en la
infraestructura y por supuesto, en la utilización de recursos humanos
que eran claves en el funcionamiento de cualquier local comercial. Mismo
aspecto mostró la reciente alianza entre Falabella y Google Pay que
permite que ya desde un par de años se pueda pagar en comercios físicos
sólo acercando su celular al terminal de comercio contactless sin la
necesidad de la existencia de una tarjeta física.

Lo
anterior es lo evidente, y es lo que vemos cada día, no obstante, la
velocidad de la escala y el alcance de estas innovaciones es más alta
que nunca. Existen disruptores que en poco tiempo se han convertido en
clásicos, como lo es Airbnb, Uber, Alibaba, por nombrar algunos. Estas
empresas en ocasiones no llevan más allá de 10 años y forman parte de
nuestro cotidiano quehacer, no solamente prestando un servicio, sino que
también cambiando nuestra forma de relacionarnos, y con ello cambiando
el mercado laboral.

Un
Informe del Foro Económico Mundial identificó 21 puntos de inflexión
antes del 2025. Y entre ellos destacan los siguientes: El 10% de las
personas usará ropa conectada a Internet, el 80% de las personas tendrá
acceso a internet, el 30% de las auditorías corporativas serán mediante
inteligencia artificial, más del 50% del t
ráfico de internet en los hogares será para electrodomésticos y dispositivos, entre otros.

El
mercado cambia rápidamente y el Estado no lo está haciendo a la misma
velocidad. Es con esto, que la capacitación es fundamental pero no como
un aspecto temporal, sino que más bien como una forma de Educación
Continua que incorpore dentro de sus mecanismos de evaluación y
ejecución de programas a la automatización; que más que una amenaza es
una oportunidad inmensa para la generación de políticas públicas
modernas que por un lado fortalezcan nuestro mercado laboral y que por
otro, lleven a nuestro país a cumplir estándares tecnológicos
internacionales.

 

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