Roberto Weissohn Heck /empresario/ Columnista/Análisis
Pero su reforma tributaria frenó la inversión
y el crecimiento. Atrás quedó la promesa de “más y mejores empleos”. Solo durante el año pasado se perdieron
120.000 empleos asalariados y gran parte de ellos fueron reemplazados por
actividades por cuenta propia, entre los que se incluyen vendedores ambulantes
o cantantes callejeros. Pero hay decenas de miles de nuevos empleados públicos
que han sido recientemente contratados. Tienen mejores sueldos que los que
podrían encontrar en el sector privado, todo
pagado con nuestros impuestos. Ya tenemos casi un millón de burócratas.
Los gastos del gobierno han aumentado por
sobre los ingresos y el déficit se ha financiado con más deuda. Los
responsables no asumirán el costo político porque pagarán los que vengan. Otros
tendrán que recortar el gasto desfinanciado que comprometió Bachelet. De esta
forma, lejos de poder contar con un Chile mejor, la situación económica que
heredará el próximo gobierno es claramente peor.
Pero lo más alarmante puede venir del exterior.
La situación financiera de Estados Unidos y Europa es tan delicada, que se
prevé una crisis de enormes proporciones. Los gobiernos de esos países que
parecen tan serios, han ampliado la oferta monetaria a niveles insostenibles.
Las tasas de interés están cercanas a cero en Europa, creando la ilusión de una
prosperidad que no existe. Desde que se desligaron del patrón oro en los años
70, Estados Unidos imprime dinero sin control y gastan más de lo que producen.
El gasto federal se duplicó en los últimos años y la base monetaria se triplico
en los tres años siguientes a la crisis del 2008. La suma de la deuda pública y privada ya
excede al 250% del PIB. El ex candidato
a la presidencia Ron Paul, señala que la pregunta no es si una gran crisis
financiera va a ocurrir o no, sino que la pregunta es cuándo?
El economista alemán que pronosticó la crisis del 2008- Roland Baader-
prevé una grandísima depresión, peor que la de 1929. Estará generada por los “océanos” de masa
monetaria que han impreso los gobiernos y que harán perder la fe en el papel
moneda y en los mercados. Como ha
ocurrido en anteriores ocasiones, la gente no identificará a los verdaderos
responsables del desastre: los políticos que imprimen enormes cantidades de
billetes para financiar sus gastos. Los
políticos a su vez desviarán la atención y acusarán nuevamente al
“neoliberalismo”, el “hombre de paja” que siempre han empleado para engañar. El
pronóstico de Baader es desolador: Surgirá el “caos, levantamientos, la
explosión de la criminalidad y posiblemente guerras civiles van a ocurrir
promoviendo el totalitarismo político”.
Muy malos tiempos tendremos que enfrentar y -por el bien del país-
esperamos que el próximo presidente se encuentre realmente capacitado para
dirigirnos en medio de esta “tormenta perfecta”.