Las lenguas que nacieron con nuestro país se van extinguiendo. Y ayer, con la muerte a los 93 años de Cristina Calderón se
va consigo la única persona nativa en el mundo que era capaz de hablar
en yámana (o yagán), la lengua originaria de los habitantes más
australes del planeta. Cristina, considerada Tesoro Vivo de la Humanidad
por la Unesco, siempre luchó por mantener vivas las costumbres de su
pueblo y su lengua nativa,
destinada a desaparecer, como casi el 25% de los 6.909 idiomas
conocidos del planeta, de acuerdo con un estudio de la Universidad de
Cambridge (Reino Unido). Según la base de datos Ethnologue, 11 lenguas
se han identificado en Chile, incluyendo el español como idioma
nacional. Pero entre los nativos, la mayoría está bajo algún grado de
amenaza. En nuestra Región de Magallanes y Antártica Chilena, el
huilliche está “moribundo”, la lengua kawéskar y yámana están casi
extintas, con alrededor de una decena de hablantes la primera y hasta
ayer solo con Cristina en el caso de la yagán. Recordamos cuando fue reconocida por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, en el marco del programa Tesoros Humanos Vivos (THV). Su compostura serena no varió. La
distinción posee connotación mundial por cuanto se enmarca en la
Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial, adoptada por
Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura) en el 2003 y ratificada por 104 estados, entre
ellos Chile. Pero ella, la abuela Cristina,
manifestó en esa ocasión: “Bueno, estoy feliz. Pero esto no me lo
esperaba. Nunca pensé que ocurriría algo así. Estoy muy contenta. Ya me
habían contado en parte, pero no tenía más novedades”, manifestó con
esa humildad que la caracterizó por siempre, hasta ayer, cuando todos
los medios debimos informar la noticia de su deceso.