Cumplimos
un año y un mes con el nuevo mandato presidencial del magallánico
Gabriel Boric Font y es muy bueno que sepa algunas cosas que nos afligen
en Magallanes. Por nuestras calles y veredas desde hace un par de años
andan miles de magallánicos con la cabeza gacha. Apesadumbrados, con la
mirada perdida. Muchos de ellos ya vislumbran la pobreza, la
precariedad, el miedo al futuro y en algunos casos el hambre. Porque
hace mucho tiempo no veíamos en Punta Arenas a gente pidiendo una ayuda.
Ignoramos qué pasa con nuestro futuro económico y eso ya comienza a
desesperar. Las políticas públicas no han sido buenas y cuando debimos
diversificar nuestro sector productivo le cerramos las puertas a
empresas que nos entregaban más de mil empleos. Porque somos egoístas,
porque sacamos la calculadora para ver si la suma es productiva solo
para mi y no para mis vecinos, esos que hoy no tienen trabajo y no
pueden conciliar el sueño por no tener una claridad acerca de su futuro y
el de sus familias. El Presidente debe saber que nos afrontamos a una
catástrofe, porque la inflación nos ha golpeado fuerte y a eso debemos
sumar la invasión rusa a Ucrania que por más de un año mantiene en vilo a
los mercados bursátiles. No hemos tenido autoridades cuyos liderazgos
nos lleven en la dirección correcta. Estamos en medio de una grave
depresión, pero por nuestros propios pecados, porque nunca visualizamos
más allá de nuestro propio metro cuadrado. La recuperación económica de
nuestra Región de Magallanes y Antártica Chilena será más lenta de lo
que todos creemos y no llegará a todos los sectores por igual. Habrán
actividades que no van a volver a su nivel pre pandemia en varios años.
La magnitud de la caída de la actividad estará condicionada a lo que
pase en la Región Metropolitana Una pena. Presidente, somos poquitos en
Magallanes, menos del 1% de la población nacional, pero igual
necesitamos ayuda. Y usted nos conoce bien.