Hace
un año exactamente, hablábamos con cierto desconocimiento del famoso
“Coronavirus”, una enfermedad que venía desde China y que de a poco se
expandía por el mundo. Era un mundo desconocido para la gran mayoría de
la gente.
Empezamos a hablar testeos, PCR, camas críticas, isopado, mascarillas, alcohol gel y una serie de palabras que antes o las desconocíamos
o simplemente eran parte de nuestra vida diaria y no le habíamos tomado
la importancia necesaria. Creíamos que esta pandemia se iba a acabar a
mitad de 2020; después al final del año pasado; otros en el verano de
2021; pero la realidad muestra que estamos lejos de que esta pesadilla
acabe.
También
en Magallanes vivimos meses muy malos en materia de contagio, donde la
cuarentena se hizo eterna, con el consiguiente desgaste emocional de
miles de personas en la región y los problemas económicos que esto ha
ido generando en los emprendedores y pymes de la zona.
A
propósito de la cuarentena que nosotros vivimos el año pasado, durante
la semana me tocó votar el proyecto de ley que modifica las fechas de
las próximas elecciones de constituyentes, gobernadores regionales,
alcaldes y concejales, justamente porque las cifras de contagiados y las
comunas en cuarentena abundan en nuestro país.
Pero
¿se justificaba en Magallanes suspender las elecciones? Mi sensación es
que no. Cuando vivíamos en la región el peor momento de la pandemia,
tuvimos que salir a votar
en el plebiscito constitucional. Lo hicimos de manera ordenada,
respetando las medidas sanitarias, con una importante colaboración del
mundo privado y público, cumpliendo con la obligación de manera notable.
Por
todo lo anterior, presenté una indicación para que se mantuviera todo
igual en la región de Magallanes, con las fechas de las elecciones el 10
y 11 de abril, la que obviamente fue rechazada en las comisiones unidas
de Constitución y Gobierno Interior de la Cámara de Diputados.
Bueno
ahora nos tocó a nosotros ser los solidarios con el resto de Chile pese
a que, en octubre de 2020, nadie pensó que podría haber sido un riesgo
para nuestra gente el haber ido a votar con el nivel de contagios que
teníamos en aquella ocasión.
Y
quiero tomar unas palabras que usé en mi discurso porque espero que el
Gobierno entienda que Santiago no es Chile, y todos merecemos la misma
dignidad; y si llegado mayo, Magallanes se encontrase en cuarentena, yo
seré la primera en tocarle la puerta al Ejecutivo para exigirle que se
aplacen nuevamente las elecciones y sean igualmente solidarios con
nosotros, de la misma forma en que lo fuimos con ellos.
Y
si voté a favor de este aplazamiento no es por una razón política, es
por creo en la vida, porque no creo en el ojo por ojo y es porque –
insisto – los magallánicos somos solidarios, porque conocemos las
adversidades del virus y por eso debemos ser empáticos con el
sufrimiento y dolor de las zonas del país más críticas afectadas por el
Covid.
Debemos
seguir conviviendo con esta pandemia y la nueva forma de vida que hemos
tenido que adoptar. Una señal positiva es la exigencia de PCR negativo
para todo aquel que ingrese a la región porque es una medida que permite
poner una barrera de entrada a la enfermedad.
Es la vida en tiempos de Covid, nuestra nueva realidad.