Magallanes
tiene condiciones particulares, y aquello siempre lo hemos sabido, de
modo, que los mecanismos de planificación deben ser realizados con el
debido tiempo. Es más, ya en varias ocasiones hemos llegado a discutir
lo mismo -y no solamente en temas tan importantes como el Gas- sino que
también en muchos otros aspectos.
Nuestra
región es una localidad que tiene condiciones de aislamiento, de modo,
que nuestras autoridades regionales deben unir sus posturas e indicar la
importancia de subsidios o excepciones que permitan igualar la cancha
con respecto al resto de las regiones.
Los
temas son variados: pobreza, ingresos familiares, IPC, canasta básica,
gas, por nombrar algunos. Muchas de estas medidas cuentan con
metodologías centralizadas, pero bien sabemos, que la realidad de una
familia que vive en La Serena no tiene las mismas características que
una familia que vive en Puerto Natales; eso ya lo sabemos, de tal forma,
que no tiene sentido dejar la planificación para el corto plazo, siendo
que son temas permanentes para nuestra región.
Es
con esto, que aparte de una Estrategia de Desarrollo -la que también es
muy bienvenida- debemos empujar medidas concretas que den cuenta de las
características de residir en una zona con condiciones extremas, de tal
modo, que temas como la energía que es utilizada para calefaccionarnos
ya no sea un tema de discusión de cada cierto tiempo, sino que sea un
reconocimiento permanente a nuestra ubicación geográfica. Y porque no,
discutamos también sobre los pasajes aéreos, sobre el IVA, sobre la
salud, y muchas otras materias pendientes que permitirían mejorar las
condiciones de los habitantes de nuestra región.
En
nuestra región, sin lugar dudas los precios se han incrementado más que
en otras localidades, aspecto que fue analizado por estudiantes de
ingeniería comercial, que llegaron a la conclusión que en Magallanes los
precios son más altos que el IPC nacional. De modo, que si el IPC
nacional es de un 13,1%; para Magallanes el IPC regional sobrepasa el
15%.
Asimismo,
dichos precios se ajustan de una manera diferente al resto del país, en
especial, por las características de aislamiento que tiene nuestra
zona. De modo, que la auto-regulación de precios y del mercado laboral
es más lenta que el resto del país. Esto no ha sido considerado por
nuestras autoridades, de modo, que este carácter de zona especial -como
lo es Magallanes- se ha centrado más bien en grandes inversiones que no
llegan directamente a las familias, dejando atrás aspectos relevantes
como la reducción del impuesto específico a los combustibles para
nuestra zona.
Sin
lugar a dudas y ahora más que nunca, se requiere un laboratorio de
economía regional que permita generar datos sobre los precios y el
mercado laboral, de forma tal, definir las características de consumo de
los hogares en Magallanes y las características de inversión que poseen
las empresas. Santiago no es Chile, y nuestras autoridades lo saben.