Como
Ministerio de Desarrollo Social y Familia nos duele el rechazo sufrido
por la Reforma Tributaria en la Cámara de Diputados. Nos
duele, porque afecta, especialmente, a aquellas personas que dan
sentido a la misión de nuestra institución: las personas vulnerables y,
dentro de ellas, los adultos mayores y niños y niñas.
Es
difícil comprender por qué se rechaza una reforma que tenía dentro de
sus objetivos más importantes disminuir las listas de espera en los
hospitales, aumentar la Pensión Garantizada Universal y mejorar la
igualdad de acceso para madres y padres a salas cuna. Cómo explicarles a
las 15 mil familias magallánicas beneficiarias de la PGU que no podrán
recibir el aumento de su pensión que tanto esperaban. Aquellos
parlamentarios regionales que votaron en contra de la reforma deberían
ser capaces de explicarlo de cara a la ciudadanía, frente a las juntas
de vecinos, clubes de adultos mayores y organizaciones sociales.
Todas
estas necesidades sociales son prioritarias para los chilenos y
chilenas. Así lo señalaban las encuestas, los diálogos sociales que
sostuvimos con la ciudadanía, los medios de comunicación a través de sus
entrevistas en las calles. En definitiva, eran temas pendientes que no
habíamos sido capaces de solucionar como sociedad y que como Gobierno
queríamos abordar de manera seria y responsable a través de esta
reforma.
No se trata de buscar culpables; en democracia hay reglas que se deben respetar. Sin
embargo, estas decisiones no son inocuas y provocan un efecto en la
vida de las personas. Por eso, nuestro Presidente Gabriel Boric Font,
nos ha instruido ser transparentes y claros con los chilenos e
informales cuáles eran nuestros proyectos y a quiénes queríamos apoyar.
En este sentido, me permito recordar a nuestros lectores que lo
recaudado por la reforma que se acaba de rechazar tenía por objetivo
financiar, entre otros proyectos, los siguientes: El aumento de la PGU a
$250.000 y su ampliación a todos los jubilados, llegando con este
beneficio a 2.8 millones de pensionados. Aumentar el per cápita de la
salud primaria a $12.000, beneficiando con el aumento a 14,5 millones de
personas. Perfeccionar el sistema de telemedicina, la reducción de
listas de espera en un 30% y aumentar las prestaciones y camas para
salud mental. Aumentar la Asignación Familiar y el Subsidio Único
Familiar para más de 3 millones de causantes y financiar la igualdad de
acceso para madres y padres a salas cuna.
Luego
de esta descripción, no es difícil darse cuenta quiénes serán los más
afectados. Personas mayores que llevan años solicitando aumento de sus
pensiones para vivir dignamente su vejez. Madres y padres que no
pueden trabajar porque no tienen recursos para acceder a una sala cuna.
Personas que llevan meses esperando su turno para una cirugía que les
puede cambiar la vida. Por otro lado, la reforma tributaria iba a
financiar necesidades urgentes de otras áreas como la seguridad pública,
la pequeña empresa, la clase media, los jóvenes y los emprendedores.
Pero tampoco nos quedaremos atrapados en lamentos y reproches. Apenas
supimos sobre el rechazo en la Cámara, el Presidente de la República nos
solicitó iniciar conversaciones con todas las fuerzas políticas y así
encontrar otros caminos para conseguir estos recursos.
Como
Gobierno estaremos siempre dispuestos a dialogar, pero hay ciertos
criterios que no vamos a tranzar. Uno de ellos es la solidaridad, es
decir, que aquellos chilenos y chilenas que cuenten con más recursos
hagan un esfuerzo mayor para apoyar a los más vulnerables. Lo anterior,
no sólo es esencial para cumplir con el principio de justicia
tributaria, sino que también para construir un país con más cohesión y
paz social.