Pueden hablar de rentas variables y fijas… Pueden intentar diferenciar bonos de acciones… Pueden sacar a la luz todos los argumentos habidos y por haber del juego de las inversiones, pero entendamos de una vez hay cosas que no se deben hacer (escriba cien veces en su cuaderno). No basta con enunciar tímidamente que fue un error ético y luego intentar justificar ese error, ¿de qué estamos hablando?. Fue un disparate y punto, y no cualquiera: jugaron con la confianza depositada, jugaron con la buena fe, jugaron con principios, es decir, se pasaron por el forro (sic) el ideario del partido en pos de ganancias económicas. En vez de salir a dar disculpas públicas, salieron justificaciones públicas… De Piñera uno puede esperar que se olvide del Banco de Talca, se olvide que estuvo imputado por eso (sí, ¿no sabía?, ya estuvo imputado), que estuvo preso, que estuvo prófugo, que lo sacaron de la cárcel, que siguiera casi al límite del delito con sus inversiones, que colocara a sus hijos de 14 años como socios de sus empresas, que tenga cuentas en los llamados paraísos fiscales y, no sé con qué cara, hable de la inversión interna y el desarrollo nacional, en fin, Piñera, nada más que agregar… Pero ustedes, “compañeros”, no pueden andar en las mismas aguas, no pueden caer en la estupidez de justificar lo injustificable, debemos diferenciarnos, debemos mantener esa premisa moral y esa ética que nos aleja del modelo neoliberal que tanta marginación ha traído a la patria, que defienden los que aún siguen lamiendo botas, que añoran al dictador, que justifican las atrocidades, la izquierda chilena debe retomar sus cauces históricos, la defensa del pueblo, la igualdad, la justicia, el bien común, valores que no se transan invirtiendo en negocios del yerno del tirano, valores que no puedes trocar como bienes de consumo, hay que mantener la consecuencia y la convicción de que otra patria es posible, que alguna vez “se abran las grandes alamedas”, pero así no, inconcebible… En este estado de desesperación, no es raro que la izquierda olvide sus fundamentos ante el juego por llegar al poder, no resulta raro que todo un frente (sin tener candidatos propios), salga a buscar la figura “pop” del momento para reivindicar sus postulados, así no funciona la cosa, muchachos… Dijimos, por mucho tiempo, que entraríamos a la política con un estilo distintivo y caímos en lo mismo: importa el rostro, la encuesta, la aceptación mediática, salir a buscar un candidato (a) más producto de “marketing” que de convicciones de izquierda, o sea, disfrazamos, acomodamos nuestras bases ideológicas por “el rostro” de moda y por el poder… mala cosa… Creo, (iluso aún) que el poder surge de las bases no de las cúpulas, creo (iluso aún) que el poder debe ser sinónimo de la voluntad popular no de las dirigencias, creo (sigo iluso) que la representación del poder debe ir de la mano de la trayectoria y no del impacto mediático de figuras públicas; si es así, seguirán apareciendo “robotinas”, cantantes, actores, periodistas buena onda o cualquiera que “pegue” en la gente y en los medios masivos de comunicación… Es un imperativo de los tiempos la construcción de un movimiento social que vaya más allá de lo eleccionario, un movimiento que sepa canalizar las demandas sociales, un movimiento que se identifique con las urgencias de su gente y no un movimiento para ganar tal o cual mes… Hay mucha gente de izquierda decepcionada por los últimos acontecimientos, pero no debemos rendirnos, no debemos claudicar, hay que seguir en la lucha porque (como dijo Allende acá en nuestra ciudad) “vale la pena morir por todas aquellas cosas sin las cuales no vale la pena vivir”. Para todos, como siempre, un abrazo.
P.D. : (no más P.S.) menos para los que colocan en el mercado accionario y mercantil sus principios.