Desde
el 18 de octubre de 2019 hizo explosión el descontento ciudadano con el
alza en el pasaje de Metro en Santiago, hecho que fuera el emergente de
un panorama más profundo y que desembocaría en las manifestaciones
registradas durante varios meses y que solo disminuyeron en parte por la
pandemia del Coronavirus.
El
aumento en las pensiones, precios de los medicamentos, mejores
salarios, sistema de AFP, entre otros, ocuparon gran parte de los
carteles levantados en las calles de todo el país.
Sería un error pensar que todo empezó con la llegada de Sebastián
Piñera a la presidencia de Chile. Si bien es cierto, el líder de la
centro derecha nacional y su entorno no fueron capaces de interpretar
las necesidades del Chile 2.0, la otrora Concertación y la desaparecida
Nueva Mayoría, tampoco hicieron mucho para terminar con las décadas de
desigualdad social.
Muchos han apuntado responsabilidades en Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos, Michelle Bachelet y Sebastián Piñera.
Lo concreto es que para todos han sido más de 30 años de desigualdades.
De todas maneras, y salvo algunos iluminados dirigentes que con el diario de ayer dicen tener la respuesta a todos nuestros males, nadie fue capaz de olfatear lo que se vendría.
Nadie
lo vio venir. Y claro, si muchos estaban ocupados sacando cuentas para
las próximas elecciones. Lo que siguió luego es otro tema.
Los
magallánicos jamás habíamos visto los hechos de violencia que se
registraron. Bien lo saben trabajadores y comerciantes del centro de
Punta Arenas.
Aunque a algunos parlamentarios y dirigentes les costó condenar los acontecimientos
vandálicos que comenzaron a tomarse las principales ciudades del país
incluida la capital regional, la evidencia fue más potente que ya no fue
posible mirar para otro lado.
La
declaración de estado de emergencia para la ciudad capital fue para
muchos una exageración y una provocación gratuita que significaba
responder la violencia con más violencia, para otros en tanto, se trató
de un alivio y algo de calma para apagar las fogatas que comenzaron a
repetirse.
¿Cuándo se habían visto saqueos en nuestra región?
Nadie quedó indiferente a la presencia de militares en puertas de supermercados, bancos y estaciones de servicio.
Los
chilenos se cansaron y aunque la realidad local es bien distinta, en
Magallanes también se sumaron al alzamiento con masivas marchas en las
que incluso acudían familias completas, pero en la noche, encapuchados
amparados en la oscuridad ocasionaron quemas, saqueos y destrucción de
numerosos locales comerciales del centro de Punta Arenas, dejando sin
trabajo a miles de magallánicos y obligando al cierre de esforzados
emprendimientos.
En
el estallido social muchos intentaron distanciarse de la clase política
tradicional, con su vieja manera de hacer política lejos de los problemas de la gente.
Pero a una semana del plebiscito,
vemos que los protagonistas siguen siendo los mismo de siempre
postergando a aquellos que expresaron el verdadero descontento ciudadano.
¿Cómo cambió Chile tras el 18 de octubre?
Gabriel Boric, diputado
“Hoy somos más conscientes de nuestras carencias como país, pero también de cómo podemos solucionarlas”
“Claro
que ha cambiado. Creo que hoy somos más conscientes de nuestras
carencias como país, pero también de cómo podemos solucionarlas.
El
plebiscito es la muestra más tangible de ese cambio. Por primera vez en
30 años votaremos por algo y no por alguien que hable por nosotros, eso
es histórico y es un logro de la movilización del país, debemos
aprovecharlo”.
Sandra Amar, diputada
“El
estallido nos hizo reflexionar sobre la forma en que como país,
estábamos enfrentando las más diversas demandas y la desigualdad en
Chile”
“Efectivamente
el estallido social provocó un cambio en nuestro país. Las protestas
iniciales llevaron a una escalada en todo el país desde Arica a
Magallanes, nuestra región, incluyendo a diversos grupos sociales y
sectores políticos.
Es
necesario diferencias dos aspectos de lo que significó este estallido
social. Primero las legítimas demandas de la po-blación y, por otro
lado, la violencia y la delincuencia.
El
estallido nos hizo reflexionar sobre la forma en que como país,
estábamos enfrentando las más diversas demandas y la desigualdad en
Chile. Eso motivó a que lográramos un acuerdo por la paz y una nueva
Constitución. Nos obligó también a darnos cuenta de manera muy dura,
cuál era nuestra realidad como país.
Pero
quiero diferenciar totalmente el vandalismo que se produjo en nuestro
país, y que tuvieron que soportar millo-nes de chilenos que vieron como
sus casas, su esfuerzo de años, sus pymes y emprendimientos eran
destruidos, donde sólo se buscaba generar caos por grupos muy reducidos
porque en general las manifestaciones que hicieron por las demandas eran
pacíficas.
Eso
es lo censurable y lamentable de lo vivido hace un año porque muchas de
esas personas no se han podido levan-tar, y además se suma a lo vivido
con la pandemia del Covid – 19 que por ejemplo en nuestra región, está
creando mu-chos problemas económicos y sociales.
Quiero
aprovechar de hacer un llamado a la paz, a la unidad, un llamado por el
diálogo, donde las demandas que son legítimas, las debemos construir y
solucionarlas con los grandes acuerdos entre todos los sectores y no con
más violencia en nuestro país, que tanto daño nos hace”.
Juan Morano, exdiputado
“Evidentemente después del estallido social se generó un cambio, y es un cambio de lo que Chile requiere”
“Evidentemente
después del estallido social se generó un cambio, y es un cambio de lo
que Chile requiere y eso es lo que permite que este próximo domingo 25
de octubre estemos votando si estamos o no de acuerdo de querer una
nueva Constitución para Chile.
Yo
creo que en lo que es fundamental, uno de los principales cambios es
que se logró el plebiscito, ya que esto provo-có un cambio en la
percepción y logró un acuerdo político que se veía muy difícil de
conseguir de una manera distinta.
El
año pasado tras el estallido social, se genera este cronograma de
cambio constitucionales y que a mi parecer es la forma en que se deben
generar los cambios según nuestro ordenamiento jurídico.
Esto también genero una mirada distinta en el mundo político y yo espero que quienes están y estamos en política nos demos cuenta que la realidad no es la misma que ha cambiado sustantivamente.
Hoy la gente se expresa con fuerza cuáles son sus demandas y estar atentos a escucharlas
Al
ver por ejemplo el comportamiento que ha existido en el proceso
legislativo, podemos ver que han existido cambio y en ese sentido yo lo
reconozco.
De
hecho, esta semana no más se acaba de aprobar una ley que va a permitir
la participación de los independien-tes de una forma bastante más
simple de lo que existía antes, en el caso nuestro como región va a
bastar sólo 120 firmas para inscribir una candidatura o un poquito más
para inscribir una lista de candidatos independientes consti-tuyentes,
algo que antes no existía o que tenía requisitos mucho más complejos y
esto ahora se produce justa-mente gracias a estos cambios “.
Cecilia Cárdenas, presidenta Unión Comunal
“Yo veo que cambio y para mal y esperemos que todo esto que está sucediendo hoy día, se pueda revertir en algún minuto”
“Es
un hecho de que cambio chile, por supuesto, si me preguntan para bien,
yo creo que nada, por qué el mal llama-do estallido social apuntaba a
problemas sociales puntuales.
La
gente cuando salió a expresarse, pedía no más AFP, pedía mejor salud,
pedía mejor educación, pedía más oportu-nidades y al final eso lo
apuntaron a otro discurso y hoy vemos que el objetivo final era
conseguir un plebiscito para llamar a una nueva Constitución.
Respecto
a que vino a cambiar a la sociedad hoy día este estallido social, es
que muchos y miles de Pymes quebradas, quemaron y destruyeron todo a su
paso y esto fueron unos pocos.
La
movilización en si era totalmente valida, pero la destrucción nadie,
pero nadie la puede avalar, y menos la violen-cia y es lamentable porque
hoy vemos que producto de esa presión delictual que ejercen algunos, no
podemos seguir pensando de que todos tenemos que ceder a la presión que
ejercen algunos.
Lamentablemente,
no se ha conseguido nada aun, porque se olvidaron del discurso de la
mejor educación, la mejor salud, no más AFP.
La
dignidad que hoy muchos ocupan para salir hacer una campaña política
ayudando a nuestros vecinos que lo es-tán pasando mal por esta pandemia y
que se andan sacando fotitos de rigor porque están entregando alguna
canasta o porque están haciendo esto o lo otro y eso es lamentable,
porque cuando vamos ayudar a nuestra sociedad es mejor hacerlo en
silencio.
Yo
veo que cambio y para mal y esperemos que todo esto que está sucediendo
hoy día, se pueda revertir en algún minuto y se encause por el
bienestar de todos los chilenos y no de unos pocos, porque aquí vemos
que hay intereses creados y es de una pequeña minoría y obviamente
manipulan muy bien a su antojo un mal llamado a estallido social”.
Alejandro Kusanovic, presidente regional CPC
“La clase política no encontró nada mejor que culpar a la Constitución de la República”
“Las manifestaciones del 18 de octubre
pusieron de manifiesto en Magallanes y Chile la negligencia e
inoperancia de la clase política en resolver los problemas de las
personas, de salud, educación, jubilación, etc.. Y también la falta de convicciones y carácter del Estado y Gobierno de Chile en garantizar el orden y seguridad pública, lo cual condenó
a muchos emprendimientos y negocios a la cuasi desaparición o
destrucción total y para los que lograron sobrevivir son rematados con
la pandemia actual.
Ante lo anterior, la
clase política no encontró nada mejor que culpar a alguien, y no
encontraron nada mejor que culpar a la Constitución de la República que
los cambios y arreglos no se pudieron realizar por que la Constitución
no se los permitió como dijo el ex Presidente (Ricardo) Lagos hace unos días, por supuesto equivocadamente ya que su podían hacer los cambios y no los realizaron por colusión, populismo y cantinfleo. Y hoy el señor
Lagos sale diciendo que advierte peligro y que la gente no se forme
demasiadas expectativas con el cambio de Constitución, esta es nuestra
clase política chilena, y que hoy nos envía a votar en una pandemia con un enorme riesgo de la vida, esta es nuestra nueva realidad, el cambio de la Constitución, una gran cortina de humo o chivo expiatorio para los políticos chilenos”.
Jaime Jelicic, presidente Asociación Gastronómicos
“Producto de eso se está marcando el inicio de una nueva carta constituyente, de un nuevo pacto social”
“El
estallido social generó yo diría un tema de autoconciencia de temas que
no estaban resueltos en Chile, y de alguna manera lo que hace el
estallido social es que la gente normalmente se expresa levantándonos
indicaciones, o reclamando algo que el país o el Estado no le estaba
dando satisfacción, eso es en mi opinión lo que genera el estallido
social en sí mismo.
Hay un proceso de autoconciencia, o sea,
los chilenos nos damos cuenta que hay problemas serios no resueltos y
que lo dejamos estar y que era preciso corregir y ese yo diría que es el
origen del estallido social.
Estos
problemas de corregir tienen que ver con el tema de las relaciones
desiguales que existen en nuestra sociedad, que algunos sectores tienen
privilegios que están incluso al margen de la ley, después por
relaciones de cómo relacionarnos entre nosotros, que no estaban dando, la gente reclama por el tema de la corrupción, por la relación del dinero y la política, o sea, hay una serie de cosas que la gente pide, que debimos ir corrigiendo en su momento y que no se hicieron y frente a eso la gente manifiesta su molestia y descontento, donde se manifiesta la desconfianza con la instituciones
porque no estaban dando respuesta o porque las políticas públicas no
eran igualitarias para todos los chilenos, entonces todo eso origina
este reclamo social y explosión que es un llamado de atención a la
realidad de lo que estamos viviendo en Chile.
Producto
de eso se está marcando el inicio de una nueva carta Constituyente, de
un nuevo pacto social por decirlo de alguna manera y debemos ser capaces
los chilenos de asumir para ver cómo vamos a enfrentar nuestro futuro
digamos”.
Juan Marcos Henríquez, presidente regional del Partido Socialista
“A un año nada ha mejorado en lo social y lo que es peor la pandemia ha dejado en mayor evidencia la injusticia y desigualdad social”
“El 18
de octubre fue un levantamiento popular producto de la cruda realidad
que sufren gran parte de la población del país, esa realidad que se
ocultaba tras las cifras macroeconómicas, aquella que desconocían
algunos mandatarios políticos, aquella que tenía inmersa en preocupaciones y
deudas a muchas chilenas y chilenos de diversos estratos, edad y
género, aquella cruda realidad que se presenta bajo sobrexplotación y
profundas desigualdades.
A un año nada ha mejorado en lo social y lo que es peor la pandemia ha dejado en mayor evidencia la injusticia y desigualdad social. Esperamos que el triunfo de la opción Apruebo y Convención Constitucional
para una nueva carta fundamental sea el inicio de un mejor Chile, aquel
que hace un año demandaron millones de chilenas y chilenos”.
Rosa Hernández, presidenta Unión Comunal Adulto Mayor
“Yo creo que luego de ver el estallido social, la verdad que no ha cambiado nada”
“Yo
creo que luego de ver el estallido social, la verdad que no ha cambiado
nada, lo único que nos diferencia es la pandemia, pero yo creo que
seguimos iguales no hemos visto nada absolutamente nada.
No se logró nada de nada, sólo se logró destrucción es cosa de ver como quedó el centro, pero nada más.
Aquí había demandas de la gente que se requerían mejoras, se requiera cambiar algunas cosas, pero nada de eso a ocurrido, el gobierno no ha hecho nada tampoco en base a lo que gente quería.
Ahora
más que lo que se cambie o se quería cambiar, aquí lo que debería
ocurrir es que los sueldos cambien y eso tampoco ha pasado, el gobierno
se dedica a dar bonos y eso no debería ser deberían dar un aumento de
sueldo eso es la verdadera ayuda.
Las
autoridades deberían estar más con la comunidad sobre todo en estos
tiempos que la gente más ayuda necesita, pero verlos y que busquen
soluciones a la gente, pero insisto no se logra nada de lo que se pedía
en ese momento.
Ahora,
el plebiscito si se llega a ganar vamos a estar por lo menos dos años o
dos años y medio esperando para que existan cambios y eso también es
mucho esperar, entonces lo mejor sería no hacer una nueva sino
modificar la actual constitución que tenemos y además cambiar muchas
leyes que hoy están muy mal, y eso se debería hacer con los acuerdos de
los políticos y la ayuda sería muchos más rápida
y se lograría lo que realmente se pedía en el plebiscito, la gente ya
está cansada de todo esto y quiere ver los cambios cuanto antes”.