Las esperanzas e ilusiones se desvanecen día a día

En
octubre de 2019 se inició lo que para algunos se denominó “Estallido
Social”, para otros solo fue la gota que derramó el vaso de la
resiliencia de los chilenos, nadie podría desconocer el impacto de aquel
acontecimiento, lo que marcó un nuevo itinerario de la democracia
chilena, especialmente logró romper todas las barreras y hacer
retroceder los planes gubernamentales del gobierno de Sebastián Piñera y
además permitirá escribir una nueva constitución, sin embargo, tampoco
podemos desconocer que durante aquel movimiento social, una importante
cantidad de chilenos poníamos nuestra esperanza en que se lograrían
cambios a los problemas más apremiantes que tenía la ciudadanía.
Gobierno, oposición y ciertamente el mundo político legislativo,
aseguraban que se daría solución a las demandas expresadas con meridiana
claridad por parte de los ciudadanos, hubo muertos, heridos, mutilados y
prisioneros en el proceso, ha pasado un año y medio desde aquellos
acontecimientos y cuando se pretende hacer una evaluación del avance de
las demandas ciudadanas, sinceramente solo nos queda repetir el adagio;
“Mucho ruido y pocas nueces”, en rigor los adultos mayores siguen con
sus miserables pensiones, el precio de los medicamentos aún no presenta
las bajas ofrecidas, el acceso a la salud se ha visto absolutamente
trastocado con la pandemia, lo que ha incrementado importantemente los
fallecimientos de chilenos por falta de atención de enfermedades bases
y, con honestidad, no se ve por dónde llegará la justicia social
reclamada por la gran mayoría de los chilenos y tantas otras demandas.

En
unos días deberemos pronunciarnos durante dos días en las elecciones
regionales, comunales y de constitucionalistas, en conversaciones
sostenidas con varias personas cercanas, me han preguntado; ¿Cuándo
apreciaremos que algo de equidad y justicia percibirán los chilenos?; La
respuesta honesta que uno puede dar es una sola, el único avance
obtenido por las movilizaciones sociales se aprecia en la conformación
del órgano constituyente y que dicho sea de paso una vez conformado,
podremos percatarnos de los errores cometidos por la oposición y que,
según mi propia opinión, permitirá que aspectos relevantes de la actual
constitución permanecerán en la “nueva constitución” producto de los
egoísmos existentes en la oposición, lo que permitirá que la derecha
logre neutralizar las demandas principales del 80% de los ciudadanos que
voto a favor de los cambios necesarios, incluyendo a quienes no son
opositores.

Como
fácilmente se puede deducir de lo expresado, la ciudadanía en general
siente que poco o nada ha cambiado desde octubre del año 2019, siendo
honestos, debemos reconocer que quienes piensan así tienen razón, si
bien es cierto que durante la pandemia se han desarrollado programas de
ayuda, sabemos que aquellas son situaciones que guarda relación con la
emergencia sanitaria, pero a pesar de la cantidad de comunicados y
anuncios los avances reclamados no tienen respuesta adecuada y para ser
más claros todavía, el deficiente avance en estos temas no es solo
responsabilidad del Gobierno, sino de todos los sectores incumbentes.

No
tengo las más mínima intención de criticar a los políticos desde el
“balcón”, porque soy parte de un partido político hace más de 50 años,
pero veo con desazón como hoy se priorizan la luchas viscerales por los
cupos y candidaturas y muy pocos piensan en lo que la ciudadanía ha sido
clarísima para manifestar, Justicia Social y Equidad.

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