Quienes
han estudiado esta temática, señalan que las etapas que en que se hace
presente el bullying o acoso escolar son las siguientes:
Primera
etapa: se da de forma verbal. Aquí los agresores hacen bromas, chistes,
burlas, etc. Las que, en primer lugar, se muestran como no ofensivas,
pero encubiertamente resaltan de forma negativa o peyorativa aspectos
físicos (color de piel, estatura, contextura corporal, malformaciones
genéticas), procedencia social, nacionalidad u otro.
Segunda
etapa: el acoso toma mayor fuerza, a las agresiones verbales se suman
agresiones físicas como: empujones, patadas, tirones de pelo, robos de
objetos personales, entre otros. Las agresiones se dan en la sala de
clases o en el resto del establecimiento como: recreos y baños. En esta
etapa el agresor ya ha sumado aliados que le acompañan en los ataques y
lo apoyan.
Tercera
etapa: identificada como de la culpa, la víctima siente que las
agresiones que recibe son su responsabilidad, es decir, empieza a creer
que se merece lo que le ocurre. En esta etapa, ya la víctima no sabe
cómo actuar, ni a quién acudir, por esto busca aislarse, disimulando lo
que siente y piensa cuando recibe agresiones.
Cuarta
etapa: las agresiones son recurrentes. En la victima el terror va en
aumento, en esta etapa es donde se hacen evidente los síntomas de
depresión o ansiedad. Al igual que los cambios en el comportamiento de
la víctima como irritabilidad, incluso puede dejar de comer y se
mantiene sola y aislada. Lo más lamentable es que en esta etapa, inician
pensamientos suicidas como posible solución a lo que está viviendo.
Quinta
etapa: El abandono o aislamiento total de la víctima. Aquí quiere
alejarse de todos los que le rodean, tanto en el recinto escolar como en
su casa. Lo que le permite sentir un clima falso de calma o
tranquilidad, llegando a pensar que es la manera como puede tener
seguridad. Sin embargo, es tanta la presión que siente, que, en esos
momentos de soledad, es cuando empieza a pensar posibles soluciones, que
le permitan salir de manera definitiva de las agresiones, lo que va
acompañado de sentimientos de rabia e impotencia.
Sexta
etapa: el sentimiento de odio va en aumento, se suman los planes de
venganza de forma más estructurada, las cuales pueden estar dirigidas no
solo a su agresor o agresores, sino también a los testigos que nunca lo
apoyaron o que nunca actuaron, así como también hacia sus padres. El
sentimiento de vacío, puede también conllevar a la víctima a recrear la
manera de cómo atentar en contra de su vida, busca opciones que sean
rápidas y sin dolor.
Séptima
etapa: es el momento cuando ejecuta o lleva a cabo su plan. Ya sea el
suicidio o el asesinato de sus agresores o testigos. Desafortunadamente,
en esta etapa ya no hay retorno, el plan está previsto de forma que no
exista errores en su ejecución. Aquí llevara a cabo su plan, de manera
que pueda dar fin al acoso o agresiones a la que está siendo víctima.