Las irreemplazables clases presenciales

En
la Región de Magallanes ya tres escuelas rurales volvieron ayer a
clases. Los últimos cuatro meses han sido muy complicados. Desde la
masificación de la pandemia del Coronavirus y el cierre de los
establecimientos educacionales, tanto el Ministerio de Educación como
los profesores, los propios estudiantes y sus familias han hecho
importantes esfuerzos por dar continuidad a la enseñanza “a distancia”,
utilizando plataformas en línea, televisión, radio, material impreso,
etcétera. Esto, con el fin de evitar que aumenten las brechas de
aprendizaje entre nuestros niños —sobre todo entre los más vulnerables— y
la desescolarización, como ha ocurrido en otras situaciones de
catástrofe. En estos 120 días nos hemos dado cuenta de que la educación a
distancia ofrece valiosas herramientas para complementar el proceso de
enseñanza, y pudiera ocupar un lugar importante en la escuela, pero las
clases presenciales son irreemplazables. El cara a cara del profesor con
el alumno no tiene comparación. El pedagogo debe acompañar al alumno y
eso los profesores lo cumplen a cabalidad. La formación integral a la
que aspiramos para nuestros niños y jóvenes requiere del contacto
directo con los profesores. De la calidad de esta interacción puede
depender en gran medida el compromiso del estudiante con su enseñanza.
Muchos aprendizajes pueden lograrse a distancia, pero esto no siempre es
posible, en particular los referidos al desarrollo de habilidades y
destrezas. Y es en el contexto escolar donde se produce el encuentro
entre estudiantes, fundamental para la socialización, el desarrollo
socioemocional, el sentido de pertenencia y la formación de identidad.
La Unesco y otras organizaciones han declarado que el cierre de las
escuelas es una amenaza no solo a la educación, sino que también al
bienestar de niños y jóvenes. La Unesco y otras organizaciones han
propuesto una guía para preparar el retorno a las clases presenciales,
con una planificación en tres fases: antes de la reapertura, como parte
de la reapertura y con las escuelas abiertas. Esto no quiere decir que
se recomiende abrir las escuelas en Chile en el momento actual, con una
transmisión del virus aún alta. Pero, para cuando la situación sanitaria
lo permita, es necesario haber planificado una vuelta segura a la
escuela.

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