La falsa denuncia realizada por la ministra del Interior, Izkia Siches es gravísima (término que
utiliza comúnmente ella). Esto nos deja muchas lecciones a un día de
cumplirse el primer mes del mandato presidencial encabezado por el
Frente Amplio y el Partido Comunista. En
los dichos de Siches salió a traslucir toda la superioridad moral con
que la coalición gobernante ha demostrado actuar por muchos años. Eso
de creer que el país nació con los inicios del Frente Amplio. Desde
siempre las actuales máximas autoridades de nuestro país se han dedicado
a criticar duramente a los demás. Y ahora que están en el gobierno se
dan cuenta que la cosa no es tan así. Y que otra cosa es con guitarra.
Por algo han cambiado tanto de posición sobre tantos de los problemas
más profundos que tiene el país. El mejor ejemplo es con el IPC de marzo
-dado a conocer el viernes-y que es de 1,9%, el más alto en 28 años.
Ahora, el Presidente Gabriel Boric y los suyos deben salir a combatir la
inflación que ayudaron a generar y oponerse a los retiros de fondos de
pensiones que apoyaron con entusiasmo hace solo cinco meses. ¿Se acuerdan? Lo
de Siches es la máxima representación de la poca experiencia con la que
cuentan para estar en el Ejecutivo. Ello se vio refrendado en la última
Encuesta Cadem que situó a Boric con el peor promedio de aprobación
presidencial en la historia de encuestas desde el retorno de la
democracia. Siches, por ejemplo, con sus dichos no estuvo a la altura de
su cargo. Ella es ministra del Interior y hasta hace unos días ejerció
como Vicepresidenta de la República. La
ministra no se supo ubicar y actuó como comentarista político en
tiempos de campaña. Si ella tenía esos antecedentes tenía que hacer
requerido una investigación, no comentarlo y más aún sin confirmarlo,
porque mintió y le imputó delitos a personal de la Policía de
Investigaciones (PDI), de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) y de
Cancillería. Pasar de ser oposición a
ser gobierno de la noche a la mañana tiene sus costos. Siches, como
muchos de sus compañeros, llegó a su cargo actual no por su currículo
profesional sino que por su lealtad al Presidente.
Y en particular por su lealtad en los últimos meses que redundó en
llevar a Boric a La Moneda. Por eso el Presidente le debe mucho, pese a
que con un error a la semana ha sido la gran causante de la perdida de
credibilidad del Gobierno en un mes de mandato.