Las macroalgas y sus servicios ecosistémicos

Las
macroalgas son organismos fotosintetizadores claves para mantener la
productividad primaria de zonas costeras. Algunas de ellas, las llamadas
huiros o kelps, pueden crecer varios metros y en su conjunto formar
verdaderos bosques submarinos en las zonas costeras. Estos bosques de
kelps, juegan un importante rol ecológico al proveer de hábitat, refugio
y alimento a una variedad de especies de peces e invertebrados. A
través de su productividad, capturan carbono, liberan oxígeno, y reducen
los excesos de nutrientes marinos. Todos estos atributos que emergen de
su mera existencia en los ecosistemas marinos entregan beneficios
directos e indirectos para el hombre, muchas veces poco apreciados. Es
por ello, que hoy que celebramos el día mundial de las algas
aprovechamos de reconocer su importancia ecológica, económica y social.

En
términos generales, los mencionados atributos que proveen los bosques
de kelps, constituyen servicios esenciales para la sociedad humana y se
denominan Servicios Ecosistémicos. Estos pueden ser cuantificados y
valorizados monetariamente con objeto de transmitir en una moneda común
su valor para la naturaleza y las personas. Los servicios ecosistémicos
que ofrecen los bosques de kelps pueden emerger directamente de su
presencia en el ecosistema marino, a través del valor de su biomasa, y
de la mantención de las pesquerías de recursos de importancia económica
asociados a ellos, como los son erizos y crustáceos. También como
consecuencia del propio funcionamiento del bosque, emergen servicios
como la producción de oxígeno, la absorción de excesos de nutrientes
(nitrógeno y fosfato) en aguas enriquecidas antropogénicamente, y la
protección de la erosión costera. Por último, también es cuantificable
su valor intrínseco al mantener la biodiversidad del ecosistema marino.

Investigadores
han realizado estimaciones del valor de dichos servicios en su
conjunto, alcanzando valores que fluctúan entre los $64,000 y $147,300
USD por hectárea por año dependiendo de la especie de kelp considerada,
ilustrando así la dimensión de su contribución a la sociedad.

En
los últimos años hemos sido testigo de un creciente interés mundial en
la producción de macroalgas, dada su importancia económica como materia
prima para la extracción de hidrocoloides, pero también como una fuente
de alimento y nuevos usos industriales. Actualmente, la demanda de la
industria crece firmemente, al punto que la producción mundial de
macroalgas se ha triplicado, desde 10,6 millones de toneladas en 2000
hasta 32,4 millones de toneladas en 2018, transformándose en el sector
alimentario de mayor crecimiento mundial. Sin embargo, el valor de este
recurso en Chile y en Occidente en general, es preocupantemente bajo
dificultando el establecimiento de una industria basada en el cultivo
sustentable y reduciendo la extracción de ellas desde las praderas
naturales con el potencial riesgo de sobreexplotación que ello implica.

Tal
vez el reconocimiento de los Servicios Ecosistémicos que proveen estos
organismos permita promover su producción a través del cultivo al
valorarlas más allá que un mero “commodity”. En segundo lugar, llamar la
atención de su importancia como una herramienta para apoyar a la toma
de decisiones de manejo y producción. Para ello varias acciones parecen
necesarias tales como modificar las regulaciones que restringen el
establecimiento de cultivos de algas y por otro lado, un llamado a
valorizar su biomasa para lo cual el desarrollo de nuevas aplicaciones y
productos son necesarios.

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