Indudablemente,
el mayor atractivo que representa Chile para el turismo nacional e
internacional dice relación con sus atributos geográficos, lo que obliga
a establecer políticas que posibiliten la coexistencia sustentable de
naturaleza y visitantes. Por eso, recién en esta temporada turística
2022-23 hemos vuelto a recibir masivamente a los turistas, pero debemos
tomar ciertas medidas y aprender a cómo convivir masivamente de lo
contrario se repetirán medidas como la tomada hace unos años por el
Parque Nacional Torres del Paine, en orden a restringir durante la
temporada alta de turismo el acceso de personas en uno de los puntos más
atractivos del circuito de recorridos internos. En el marco de esta
coexistencia y necesaria sustentabilidad del lugar hay que tomar
medidas, como el irrestricto cumplimiento a las normas que se imponen.
Pero hay que tener cuidado porque no resulta coherente con la atención y
publicidad que la Octava Maravilla del Mundo ocupa dentro de la oferta
turística nacional. En todo caso, la medida aplicada antes de la
pandemia fue una alerta y debiera servir como señal para la
planificación de una oferta más extensa y variada y los responsables de
ello somos precisamente los habitantes de la Región de Magallanes y
Antártica Chilena, con un férreo respeto a nuestro prístino entorno y
bellezas naturales. El notorio aumento que tuvimos antes de la pandemia
del Coronavirus fue muy positivo y ojalá lo volvamos a concretar porque
el turismo pasó a ser una importante actividad dentro del sector
productivo de nuestra austral zona.