Las mismas promesas… Los mismos problemas…

Resulta
difícil intentar comprender que aquéllos que estuvieron 4 años en el
poder -y en su momento detectaron problemas y ofrecieron soluciones-
(que nunca han llegado), repitan ahora el mismo discurso del pasado.
Pero, en tiempo de elecciones no es nada nuevo y cada cuatro año
(lamentablemente), los mismos de siempre intentan sacar del sombrero de
mago las respuestas a las problemáticas de la gente. Es casi curioso,
cómico, tragicómico, que repitan una y otra vez el mismo discurso, es
casi cómico que insistan en su porfía cuando la mayoría ciudadana no se
identifica para nada con ese actuar, es casi cómico que se presenten a
constituyentes y no digan a qué partido político pertenecen, pero uno
sabe por que lo hacen: mantener el poder, “el que tiene mantiene” y
seguir con la sillita musical para que tal o cual “militante” siga
eternamente obedeciendo no a la gente, sino al partido de
turno… Pero,
tenemos la posibilidad de cambiar esto, tenemos la oportunidad de
informarnos y elegir (de una buena vez), a quienes vengan de los
territorios, a quienes tengan alguna representación e identificación con
su gente y no sigamos soportando la idiotez de un diputado que dice
“que no cacha nada de eso” y que fue electo por 4 mil votos y solo
porque el que obtuvo más lo
arrastró… ¿A quién representa este personaje?, ¿cómo es posible que él y otros estén como honorables si no representan a nadie?… Son
las preguntas que no tienen respuesta producto de un sistema electoral
francamente patético que hace que cada cuatro años estemos eligiendo a
payasos que solo denigran lo que alguna vez fue y debiera ser un bien:
la política. El exceso de ideología y el apego ciego, casi irracional de
seguir lo que te mandata un partido, hace que pierdas tu capacidad de
análisis, hace que encuentres algo bueno en donde no existe nada, te
coarta tu capacidad de crítica y, a sabiendas que no hay nada por
mostrar como logro, insistas en elegir a tal o cual solo porque
pertenece a tu conglomerado y, como siempre sucede, al final los únicos
perjudicados son los más desposeídos, los que sufren, los que padecen y
tienen que soportar que tengamos verdaderos ineptos gobernándonos solo
porque no eres capaz de someter a juicio real y carente de
subjetividades lo que sucede a ti alrededor. En esta sobredimensionada
ideologización, tenemos como mandatario, y por segunda vez, a alguien
que se fugó de la justicia, pero como es de mi partido no importa, lo
justifico… El
día que antepongamos el bien común por sobre el bien de los partidos,
avanzaremos como sociedad. Mientras tanto, sigamos el juego de las
trincheras y sigamos en esta dicotomía de los buenos y los malos que al
final nadie sabe dónde están. Hay que cambiar estos paradigmas y a los
fanáticos y ciegos de uno y otro lado que siguen levantando figuras y
dirigentes nefastos, nuestra sociedad no avanzará. Como siempre, para
todos, un abrazo.

P.D.: menos para los que siguen con la ceguera de la ideologización.

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