Hoy,
que un delincuente con amplio prontuario sea enviado a prisión casi
pasa a ser una “gran noticia”. En la comunidad existe gran preocupación
por lo que se denomina “puerta giratoria” de la justicia chilena. ¿Pero
es culpa de la justicia? Todos los días los medios informativos estamos hablando de hechos delictuales,
y en un alto porcentaje son protagonizados por personajes que
reinciden. Eso provoca una sensación de inseguridad en la población.
Desde un tiempo a esta parte con la reforma se instaló un criterio
judicial “poco afortunado”, por llamarlo de esa forma. ¿Cómo lograr el
justo equilibrio en el tema de las libertades provisionales y la prisión
preventiva? Pero han transcurrido varios años y no se ha hecho mucho,
más aun
tomando en consideración que llevamos casi un año y nueve meses en
pandemia. Las autoridades gubernamentales han expresado su
disconformidad incluso cuestionando fallos “discutibles”. Pero todos
hemos sido testigos de que poco se ha avanzado. En los últimos años en
Punta Arenas se ha enviado a prisión a delincuentes con amplios
prontuarios, pero la curiosidad que ha causado es que siendo peligrosos
gozaban de libertad. El problema no se solucionará con leyes más duras
que garanticen la permanencia en las cárceles. Esto solo se logrará en la medida en que
existan políticas sociales efectivas, sobre todo hacia aquellos
sectores más vulnerables y propensos a incurrir en conductas
delictuales. Y en esto también los gobiernos y los parlamentarios tienen
mucho por hacer. No se puede esperar que una norma ayude a terminar con
los problemas que como sociedad no hemos sido capaces de resolver.