Siempre
a casi un mes de las elecciones, se percibía con cierta certeza las
inclinaciones y favoritismos de la ciudadanía respecto a los candidatos,
por supuesto no con exactitud, pero las tendencias eran más o menos
claras respecto a quienes estarían en la pelea por el triunfo, en esta
ocasión las elecciones donde existen conocimiento de quienes son los
candidatos son las únicas donde se puede percibir que hay un nivel de
conocimiento aceptable respecto de quienes son los postulantes y aquello
en mi opinión solo pasa en las elecciones de los Alcaldes y
Gobernadores regionales y de mucha menor manera en la elección de
concejales, esto sin duda será una elección muy atípica, por lo que
vemos a prácticamente un par de semanas de los comicios, pareciera que
no habrán campañas tradicionales, ni manifestaciones, la competencia se
observa solo en modestas salidas a terreno o en el reconocido puerta a
puerta cada vez más escaso.
En
otro ámbito de los comicios de abril ya decíamos hace unos días de la
inmensa importancia de las elecciones de Constituyentes, quienes deberán
escribir la carta fundamental que debiera guiar al país por lo menos en
los próximos 30 años, he escuchado con atención los planteamientos de
muchos candidatos a este proceso, de verdad me he encontrado con
opiniones y posturas muy interesantes y bien estructuradas, de diversos
candidatos, sin embargo si yo pusiera esos nombres en este artículo,
créanme que la población mayoritariamente no sabría de quien estamos
hablando, las cosas así, lamento percibir que los resultados que
obtendremos mayoritariamente, seguramente es que serán electos no
necesariamente los más capaces, ni los más meritorios, resultaran
electos en general los más conocidos, lo que necesariamente no significa
que sea un proceso exitoso, por supuesto
que hay que reconocer que la responsabilidad de aquello tiene que ver
con la comedia de errores que hemos cometido en la oposición,
entregándole con absoluta certeza, una representación a la derecha que
nunca habría tenido si la oposición hubiera tenido actitudes coherentes
que hubiesen permitido allanar el proceso constituyente que se merece
con creces el país, después de los resultados rotundos del plebiscito,
no hubo capacidad de gestionar la unidad, aquello posibilitará que con
un 30% de votación la derecha tendrá mucho más del tercio que necesita
para trabar los cambios necesarios.
Por
supuesto que lo dicho anteriormente no es motivo de orgullo, más bien
es motivo de vergüenza para quienes hemos adherido a lo que hoy se
denomina “Oposición”, que por supuesto no ha tenido la influencia que
los acontecimientos le exigía, después serán las recriminaciones pero
aquello será muy tarde, tengo el temor que de no haber personeros
políticos que se dispongan a desprenderse
de beneficios partidarios o personales, no solo le entregaremos a la
derecha la posibilidad de entorpecer la modificación a la Constitución
sino aparte le entregaremos la posibilidad de dirigir por cuatro años
más al país, alguien podría decir que exagero, me gustaría estar
equivocado pero cada día se ve más lejana la unidad.