El Gobierno de manera obsesiva, e incluso mal intencionada, insiste en pretender castigar a las personas respetuosas de la ley
que son legítimos propietarios de armas, que cumplen con todos los
requisitos y trámites legales para la adquisición y uso de sus armas
conforme a las disposiciones de la Ley Nº 17.798
sobre “Control de Armas y Explosivos” y su Reglamento Complementario,
que las tienen debidamente inscritas para defensa, deporte, caza o
colección;
situación tremendamente grave, porque lo que se debe hacer no es seguir
castigando a las personas honestas y respetuosas de la Ley, sino
perseguir, castigar y retirar las armas de las manos de los
delincuentes, quienes además poseen y utilizan incluso armamento de
mayor poder de fuego que el de los propietarios inscritos, toda vez que la referida normativa no permite la inscripción de todo tipo de armamento, sino solo
el que ella misma determina, quedando fuera de toda posibilidad de
adquisición legítima para los particulares una serie de armas y
calibres, como son, por ejemplo las armas de funcionamiento completamente automático y las de calibre superior a .45. Pero
los antisociales, que no obedecen la ley, obviamente hacen caso omiso
de toda limitación legal por lo que adquieren y utilizan ese tipo de
armamento, el que proviene del ingreso ilegal de armas al territorio
nacional, y son estas armas ilegales las que terminan en manos de la delincuencia y del narcoterrorismo. Pero
el Gobierno, incluso con argumentos mentirosos y falaces, pretende
quitar las armas de manos de la gente respetuosa de la ley y utiliza
argumentos como decir que las sociedades sin armas son menos violentas,
lo que es falso;
por ejemplo, México tiene prohibición total de armas y nadie podría
decir que ahí no se enseñoree la violencia y los homicidios son pan de
cada día. Se dice que EE.UU. endurecerá su política sobre armas, argumento que por cierto es falaz, ya que EE.UU. no tiene una Ley de Control de Armas; en cambio, Chile sí tiene una Ley de Control de Armas que por lo demás es de las más estrictas del mundo. Lo que debe hacer no es combatir a las personas respetuosas de la ley, sino a los delincuentes, y eso se logra por la acción conjunta tanto del Estado como de los particulares. Al respecto, Jeff Cooper, creador del Tiro Práctico (modalidad IPSC),
decía: “Si el crimen violento debe ser frenado, es solo la víctima
elegida quien puede hacerlo. El delincuente no teme a la policía, ni
tampoco al juez ni al jurado; por lo tanto, a quien debe aprender a temer es a la víctima.” Obviamente eso no se logra desarmando a la población civil, ya que ello solo dejaría el camino libre a los delincuentes, quienes al percibir una debilidad que los beneficia aumentan el número de delitos y la violencia de sus ilícitos. Como
se comprenderá, nadie sale a cometer delitos con sus armas inscritas,
ya que los delincuentes consuetudinarios lo que utilizan es armamento
adquirido en forma ilegal para la comisión de los hechos punibles en que
tienen participación;
es decir, las personas que tienen sus armas inscritas no cometen
delitos y los delincuentes no inscriben sus armas, por lo que desde este
punto de vista cualquier proyecto de ley que pretenda dar más estrictez a la adquisición y uso de armas de fuego por parte de los propietarios legítimos de ellas es carente de todo sentido. Otro argumento que derechamente es una mentira del Gobierno,
es que se ha dicho que países con leyes de control de armas permisivas
tienen más homicidios, lo cual es absolutamente falso, ya que viendo las
tasas estadísticas y los análisis que ha hecho al respecto la OECD, lo
cierto es que los países con mayores tasas de homicidios y delitos
violentos son aquellos que tienen prohibidas las armas de fuego o las tienen fuertemente restringidas para los ciudadanos honestos; en consecuencia, más armas legales en manos de ciudadanos honestos no producen más crímenes violentos. Sin
embargo, es frecuente ver la correlación negativa, esto es, más armas
legales, menos crimen violento. Otro argumento falso que se ha esgrimido
es que los países desarrollados tendrían índices bajos de propiedad
legal de armas de fuego por parte de sus ciudadanos; nada más falso. Por ejemplo,
si hacemos una comparación promedio por cada cien personas, en Chile
existirían en promedio cuatro armas de fuego por cada cien personas; sin embargo,
en países desarrollados como en Canadá son 35 armas por cada cien
personas, en Finlandia son 32, en Noruega son 29, en Francia son 20, en
Alemania son 20 y en Estados Unidos existen 120 armas de fuego inscritas
por cada cien ciudadanos. La fuente de lo ya expresado es la United
Nations Office on Drugs and Crime (OECD).
No favorezcan a los delincuentes y no sigan castigando a las personas respetuosas de la ley; estas
deben tener el derecho a adquirir, mantener y usar armas de fuego para
su defensa y la de su familia, para deporte, caza y colección.