Las primeras señales de Boric

Ayer
asistimos al primer cambio de mando presidencial y generacional. Por
primera vez nuestro país pasa a ser gobernado por una generación muy
diferente a la anterior y el tiempo dirá.
Pero
la diferencia es mucho más que eso. Aquellos que llegaron ayer con
Gabriel Boric a La Moneda ven un horizonte radicalmente distinto a
aquellos que abandonan
el palacio. La forma de pensar, de concebir, de actuar son muy diferentes. Muchos dirán “son los nuevos

tiempos” y pueden tener la razón, pero en algunas decisiones se debe
tener mucho razonamiento, pensando no solo con la calculadora en mano o
en las promesas de campaña que se realizaron, sino más bien en el
interés común del país. ¿Qué es lo que le conviene a una nación? No
pensar en qué es lo que me conviene
a
mí. Porque el tiempo se encarga siempre de poner las cosas en orden. La
primera medida con la que llega la nueva generación a gobernar es con
el
retiro inmediato de 139 querellas por Ley de Seguridad del Estado que
afectan a presos del estallido social. Este primer acto del Gobierno de
Boric
corresponde al cumplimiento de
una promesa plasmada en el programa de gobierno entrante, y busca que la
Ley de Seguridad del Estado “no sea utilizada para la persecución
injusta y desproporcionada”, según el comunicado entregado por las
ministras entrantes Izkia Siches y Marcela Ríos,
de los Ministerios del Interior y de Justicia, respectivamente, además
de la conformación de una mesa de reparación para las víctimas de
derechos humanos. Ahora, por otra parte, en lo inmediato Boric tiene una
dura tarea con el trabajo que realiza la Convención Constitucional.
Una
columna del medio británico Financial Times enfatizó el especial
interés que genera la asunción a la Presidencia de Chile el ex diputado
Gabriel Boric, afirmando que posee una oportunidad de reposicionar al
país en la escena internacional, pero que deberá controlar “las
payasadas” de la Convención Constitucional. El texto, firmado por el
Consejo Editorial del mencionado medio, hace un recorrido de la historia
económica del país, apuntando que durante la dictadura de Augusto
Pinochet, se realizó una apertura al comercio mundial, privatización de
empresas estatales y el actual modelo de pensiones.
“Boric
tiene una rara oportunidad de demostrar que Chile puede nuevamente
marcar tendencias a nivel mundial, esta vez mediante de la creación de
una sociedad más justa y ecológica, al mismo tiempo que preserva el
crecimiento y la inversión privada (…) pero será necesario que Boric
controle las payasadas de la asamblea constituyente”, agreg
aron en el escrito británico.
Dura tarea tiene el mandatario nacido y criado en Magallanes, que llegó
ayer con 36 años a ser Jefe de Estado. Desde esta editorial le deseamos
el mayor de los éxitos y que en cuatro años cierre su mandato dejando
al sensación de que fue el Presidente de todos los chilenos.

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