Existe consenso en la necesidad de regular y mejorar la educación municipalizada, pues su deterioro ha llevado a una pérdida de matrícula que obliga a hacerse cargo del problema. Para el año que está por comenzar, se ha perdido más del 3% en las matrículas de escolares en este tipo de establecimientos. Sin embargo, el proyecto de ley tiene mucho de desmunicipalización, pero muy poco de fortalecimiento de la escuela pública. En Magallanes, la agonizante situación de la Cormupa lleva a replantearnos varias cosas. No es posible que se ponga en riesgo la enseñanza al no contar con los servicios básicos como luz o gas. El año pasado ello ocurrió, y el año anterior también. Y hace tres años, también. Hay que hacer grandes modificaciones, pero el cambio de sostenedor no generará calidad por sí solo: pese al esfuerzo gigantesco que será necesario para concretar el traspaso, serán los mismos funcionarios, cumpliendo la misma labor, en el mismo edificio, de la misma forma, sujetos al mismo régimen laboral, con las mismas restricciones y movidos por los mismos incentivos, pero bajo la administración de una entidad más centralizada, como será el Servicio Local de Educación. Se debe fortalecer el rol de los directores de escuela con mayores atribuciones. Por ejemplo, podrían administrar una proporción más importante de la Subvención Escolar Preferencial –que hoy se entrega al sostenedor y que luego recibirá el Servicio Local de Educación– para programas de formación y desarrollo docente. Sin equipos directivos fuertes es prácticamente imposible lograr cambios en las prácticas docentes e impacto sobre los aprendizajes de los estudiantes.