La
Región de Magallanes y Antártica Chilena debe ponerse de pie y en
materia productiva es necesaria una reinyección de recursos
especialmente desde el sector productivo, porque la pandemia no nos ha
dejado en buen pie y lo que se viene puede ser mucho peor. Es
preocupante los riesgos por los que atraviesa nuestra economía regional
en Magallanes con los últimos hechos acaecidos. La actividad minera, la
salmonicultura y los hidrocarburos son importantes sectores económicos
de la región. Hasta antes de pandemia, el Producto Interno Bruto (PIB)
de la zona más austral del país es uno de los que presentaba las mayores
alzas, pero que ahora con los riesgos de Nova Austral y el cierre de
Mina Invierno se podría ir al piso. Es sin duda preocupante. Nuestra
economía regional se podría ver seriamente asfixiada. Lo ocurrido con la
salmonera, tras la denuncias impuestas por Sernapesca y la admisión de
fallas en su reporte de mortandad de salmones por parte de la empresa
noruega, genera una alta incertidumbre laboral de más
de mil puestos de trabajo. Pero, además, puede llegar a ser gravísimo
para la ciudad de Porvenir y la actividad económica de gran parte de la
Tierra del Fuego chilena. Un alto porcentaje del comercio porvenireño se
mueve alrededor de Nova Austral. Es un motor económico. Por otra parte,
en Magallanes ha sido muy lamentable que el fanatismo ecológico que a
ratos raya en el neoterrorismo hayan presionado fuertemente para la
paralización de obras de una actividad minera que cuando llegó a
Magallanes en 2012 provocó una fuerte baja de la tasa de cesantía
regional, dejando en el mejor pie a nivel país. El estallido social y la
posterior y prolongada pandemia, de la cual aún no podemos salid, nos
ha dejado con una alta incertidumbre laboral y económica. Ante todo lo
anterior deberemos estar muy atentos en los próximos meses, porque todo lo ocurrido podría provocar una grave debacle regional.