Cada
día se hace público un nuevo error de la Cancillería chilena, o del
Presidente de la República, en lo relacionado a relaciones
internacionales. Chile aún no tiene Embajador en China, en Brasil y en
México. Se nominaron embajadores sin pergaminos en Argentina, Reino
Unido y España. En este último caso, se han sucedido situaciones
inaceptables para el mundo diplomático. Empezando por la vestimenta
inapropiada del embajador, siguiendo con su permanente incursión en
temas de política contingente, olvidando que él representa al gobierno y
al pueblo de Chile como un todo. Lo han criticado el ex Presidente
Lagos, ex cancilleres y recientemente la Asociación de Diplomáticos de
Carrera, haciendo un llamado al gobierno a que se ordene y evalúe
bien a los elegidos para asumir importantes posiciones en el exterior.
Debemos sumar la tozudez del gobierno, a la hora de avanzar con la firma
del TPP11, tratado de integración económica relevante para el
desarrollo del comercio y las inversiones internacionales. La lista de
desencuentros continúa si nos remitimos a los dos viajes a Estados
Unidos llevados a cabo por el Presidente Boric. En el primero cometió
errores pueriles y pretendió alzarse como una figura de relevancia
mundial, intentando pautear a países poderosos en el concierto
internacional. En su último viaje a los Estados Unidos, centró su
participación en las Naciones Unidas en la figura de Salvador Allende y
del discurso que este presentara hace casi 50 años. Boric pretende
hacernos creer que Allende fue un buen presidente. Ya antes había
viajado a la asunción del mando de Gustavo Petro un ex terrorista de
extrema izquierda, quien busca acercarse a la dictadura venezolana y
estrechar vínculos con la tiranía cubana. Los desaciertos han sido en
todos los ámbitos. En efecto, la Canciller planteó la idea de llevar
adelante un proyecto de producción de litio trinacional, con Argentina y
Bolivia. La sola propuesta es aterradora, toda vez que estamos frente a
un gobierno antichileno como el boliviano y frente a uno corrupto como
el argentino. Al revisar los tuits y las notas de prensa del Ministerio
de Relaciones Exteriores, sobresalen materias de DD.HH.,
LGBTI, paridad en la diplomacia y otros temas que nada tienen que ver
con dicho ministerio. La ministra tiene un pasado vinculado a materias
de DD.HH.,
pero ella debe adecuarse a la nueva posición que ejerce. Boric declaró
desde el primer día su interés por privilegiar las relaciones con países
de América Latina, lo que es algo absurdo. Chile tiene acuerdos
comerciales con muchos países en distintas regiones del mundo y no hay
razón alguna para privilegiar regiones o países. Lo que nos interesa es
avanzar y progresar sin ideologismos y no pensando en estupideces como
“la patria grande” de Chávez o a alianzas como el “Foro de Sao Paulo”,
que solo buscan desestabilizar la región. Es urgente reordenar la
cancillería, nominar embajadores preparados y concentrar su rol en las
materias propias de las relaciones internacionales y no utilizar
nuestras embajadas como oficinas de propaganda del gobierno de turno.