Debemos
sacar lecciones de estos días. Debemos aprender que estos tres últimos
días que han transcurrido no se conviertan simplemente en un feriado
más. Para muchos han sido días de recogimiento y todos debemos saber
utilizarlos. Una de las lecciones que debemos sacar es que hay que
aprovechar de nutrir de buenas vibras a la comunidad y, claramente, a
las familias que hacen su vida en esta parte, la más austral del mundo.
Más allá de la religión que cada uno pueda seguir o sentir, lo más
importante es que el concepto debe ser resguardado de la mejor forma, y
aprovecharlo en nuestros hogares para compartir de manera profunda y
completa con cada uno de los que nos rodean. Debemos enseñarles a las
nuevas generaciones que estos días no son sólo para comer mariscos u hoy
para tener la casa llena de chocolates, sino que por lo que significa
el trasfondo de cada celebración. No se pide involucrarse en un tema
religioso absoluto, sino más bien en cómo poder tener horas de unidad,
de reflexión y en familia, con aquellos con los cuales no podemos
compartir todo el tiempo. Debemos aprovechar los espacios y actividades y
lograr sacar una valiosa lección de estos días, que nos sirvan para
tener un hogar mejor conformado y colmado de felicidad y tranquilidad.
No caer en el ritmo del mercado y traspasar la enseñanza que nos dejó un
hecho ocurrido hace casi dos mil años.