El
exministro de Salud Jaime Mañalich lo dijo en abril acá en Punta
Arenas: “El Coronavirus pudo haber llegado a Chile a través del brote de
los cruceros, por Magallanes”. Meses después los infectólogos de la
región lo reconocían
e incluso se aventura que pudo haber estado en la región en enero del
año pasado y que acá podría haber habido casos cero. Por eso podríamos
decir que estamos cumpliendo un año. ¿Y qué hemos aprendido? Nos
falta sacar muchas lecciones. En el ámbito organizativo es claro tener
en consideración que se pudo haber hecho mucho antes una estrategia de
trazabilidad de los casos de Covid-19 con
la red de atención primaria. Un aspecto positivo es haber aprendido que
hasta que la vacuna contra el Coronavirus no haga suficiente efecto, no
hay nada mejor que las cuarentenas, pero respetadas. Y en ello, se han
declarado cuarentenas dinámicas, lo que se ha hecho con fundamento y de
manera diferente en distintas ciudades. Y se ampliaron las residencias
sanitarias para aislar a los enfermos que han dado positivo. Un tema
pendiente es que se pueda aclarar bien el protocolo para cuando se
reinicien las clases presenciales. No es mala la idea de los horarios
diferidos, en la mañana para un grupo de alumnos y en la tarde para
otros, con el fin de que los estudiantes no acudan todos juntos y evitar
los contagios. Un aspecto a mejorar es la posibilidad de aportar desde
la Mesa Social y desde diferentes mesas de científicos y expertos al
diseño e implementación de la política sanitaria y económica para el
enfrentamiento integral de la pandemia. Se debe aprender la lección de
la urgente necesidad de mejorar la comunicación efectiva, que permita
tener el sentido de urgencia para que las personas puedan cumplir con
las indicaciones de la autoridad sanitaria. Y en ello se debe hacer un
mea culpa de la falsa sensación de que ya habíamos pasado la peor parte
de la pandemia nos hizo mal para valorar el efecto de nuestras conductas
personales. En Magallanes, el mejor ejemplo es la segunda ola que ha
sido mucho más dañina que la primera.