La reiteración es un recurso pedagógico que persigue la obtención de un aprendizaje, reiterar, por lo tanto, es necesario y de una utilidad incuestionable. Antiguamente se decía que “la letra con sangre entra” y a estas alturas no vamos a agarrar a palos a los que perdieron (suficiente castigo es la derrota) ni azotar, incluso, a los que ganaron, que -al parecer o simplemente por tozudez extrema-, no entendieron nada.
La ciudadanía (cansada, obvio, de tanto abuso e injusticia), votó contundentemente por el apruebo, pero (y más interesante dato), optó por la Convención Constitucional y no por la Mixta en donde se pretendía (por los pillines de siempre), colocar a los representantes de partidos políticos que a estas alturas están francamente desacreditados por la opinión pública.
El abrumador 80% dijo en forma rotunda: ¡no queremos políticos!, es decir, aquéllos que llevan años y años bajo el engaño del “servicio público” cuando en realidad (y no nos hagamos los lesos), se han “servido” de lo público y sin asomo de vergüenza alguna, han instalado a sus “amigues, compañeres, camarades, correligionares, hijes, sobrines” y un cuanto hay de descaro sin precedentes. Ni siquiera me voy a referir a las aptitudes y capacidades intelectuales de algunos de estos abnegados trabajadores del bien social, porque es cosa de escucharlos hablar y se delatan por sí mismos… Escuchar, informarse, leer que estas “momias” de la política quieren volver al estrado producto de un triunfo que no les pertenece en lo más mínimo, es francamente digno de Halloween y de un “cararrajismo” sorprendente. Siguen con el jueguito (más que peligroso a estas alturas), de no escuchar a la gente, siguen creyendo que la ciudadanía “no cacha ná” y que pueden apropiarse de este logro popular como lo han hecho siempre. No, estimados, no están entendiendo o no quieren entender que su tiempo ya pasó, ya fue: durante décadas nos vendieron la ilusión, la esperanza, jugaron con nuestra dignidad, se apoderaron de nuestros sueños y demandas cuando votábamos por ustedes y, como una cosa que los supera (como la fábula del alacrán y la rana), es mayor el instinto, la naturaleza que los lleva a atacar a quien los está ayudando… ¡No más con ustedes!, queremos recorrer este camino sin su benévola protección, queremos construir un país desde las bases y, les guste o no, no queremos a quienes representan los intereses de sus conglomerados, a ustedes que defienden a la banca y el dinero de los poderosos, a ustedes que les dictan leyes, a ustedes que se han dejado comprar, a ustedes que han sacrificado la decencia y dignidad de millones de compatriotas, a ustedes que en un año no han movido un ápice la estructura de un modelo político-económico-social que ha mostrado su rostro más despiadado, a ustedes que se han convertido en sirvientes y lacayos de los poderosos que los manejan. No se trata solo de “rostros nuevos” sino de ideas nuevas, no sacamos nada en confiar en los pocos años si llegan con las mismas prácticas viejas de sus partidos, de sus intereses privados…
Queremos una Constitución que recoja, que interprete lo que estuvimos gritando en las calles, queremos gente que sintonice con nuestra realidad y no los lamebotas de las tres comunas más acomodadas, queremos, les guste o no, al Pueblo… Es tiempo de la ciudadanía, es tiempo de la civilidad independiente de partidos, es tiempo de los sin voz… Lo dijimos el 25 de octubre y lo reiteramos: El sueño existe. Para todos, como siempre, un abrazo.
P.D.: menos para los “porfiados” de siempre que no entienden nada o se hacen los …lesos…