Lecciones que deja el fuego

Por
estos días hemos sido testigos de una serie de hechos que no voy a
calificar porque me dan vergüenzas ajenas, angustia y dolor.

Los
incendios forestales que han arrasado miles de suelo chileno, los
centenares de viviendas destruidas, los cientos de personas quemadas,
las decenas de muertos, por sobre todo, y nuestra angustia y dolor,
exigen castigo para quienes sean responsables de esta tragedia, sea
quienes sean, que se investigue de verdad tantos hechos sospechosos de
ser parte de un plan diabólico, por decir lo menos, destinado a oscuros
fines que ya habían sido adelantados por una activista de la violencia
revolucionaria que hoy es parlamentaria, y por otros tan violentistas
como esa.

No
es posible que tantos incendios se hayan producido en sitios muy
distantes unos de otros, en forma simultánea, sin que no haya habido una
coordinación terrorista de por medio y vaya que sí han creado terror:
esas dudas contienen indicaciones que pareciera que parecen ser
ignoradas, con un silencio casi cómplice, señala el chileno medio que
recuerda que en nuestra Patria no se producen incendios forestales
espontáneos, los rayos son muy raros, pero hay chispas, fósforos,
bidones con acelerantes y negligencias humanoides en cantidad mayor a lo
que muchos creen.

Pero
hay más: la capacidad de reacción de muchas autoridades fue lenta y de
proactiva ha tenido poco y si no, habría que preguntarle a los
habitantes de San Juana, o de Nacimiento o de Purén, o de Ninhue, o de
Quirihue o de Quillón, entre muchos otros lugares donde las llamas
hicieron de las suyas.

Se
contrató un avión “tanker” que se averió a los dos días de operaciones:
esperemos que el que llegaba el sábado no sufra percance alguno y
renazca la esperanza de, por lo menos, controlar las llamas.

Que el toque de queda tan singular
surta efectos, y un recuerdo para el almirante Gómez Carreño quien,
durante los días posteriores al terremoto de Valparaíso, en 1906, fusiló
a los viles entre los viles saqueadores de viviendas y recintos
públicos y que el gobierno de novatos prepotentes que tiene Chile esté a
la altura de lo que se espera que haga en favor de miles y miles de
chilenos de las zona incendiadas.

Yo,
humildemente, sugiero como Concejal, que esta vez se adopten medidas de
prevención de esta y otras emergencias, en un país como el nuestro,
amenazado a cada instante por una catástrofe mayor y que, como medida de
reactivación, se inicie un amplio plan de construcción de casas
prefabricadas de verdad dignas y se genere un stock suficiente para que
miles de familias las reciban a tiempo, ahora, y no tengan que pasar el
próximo invierno a la intemperie, entre otras cosas, y esperemos más
preparados la emergencia que pueda venir más tarde o más temprano.

Ah,
y que la dirigencia política chilensis, en forma transversal, por si
acaso, no sólo se ocupe de inscribir listas de candidatos para una
próxima elección que parece interesarle sólo a ella, sino que, de
verdad, hagan algo más que discursos por los damnificados y deje de lado
las rencillas, casi infantiles, por un poco más de poder político,
aunque en términos de imagen esté tanto o más averiada que el “Ten
Tanker”…

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