Lectura: Un desafío persistente en la educación

A
comienzos del año escolar, la Agencia de Calidad de la Educación
entregó los resultados preliminares del Simce 2023, los que si bien nos
hablan de una recuperación de los índices pre pandemia, también nos
muestran una preocupación: El nivel insuficiente de lectura entre los
estudiantes de cuarto básico. Si bien es cierto que las cifras fluctúan,
la tendencia general nos muestra que, en 2018, el 29% de los
estudiantes se encontraba en este nivel, cifra que lamentablemente
aumentó a un 32% en 2022, en plena pandemia, para el 2023 se registró
una ligera disminución, volviendo al 29%; pero no podemos ignorar que
estos números continúan siendo complejos.

Es
importante destacar que, si bien con la generación de cuarto básico del
2023 se regresó a los mismos niveles que existían antes de la pandemia,
en 2018 las cifras ya eran deficientes. Esto evidencia una pérdida de
la tendencia de mejora que se registraba en 2015. Es decir, el problema
de la baja comprensión lectora no es nuevo, pero sí es persistente y
requiere una atención urgente.

La
lectura es clave en el aprendizaje y el desarrollo cognitivo de los
estudiantes. Sin una sólida comprensión lectora, se ven comprometidos no
solo los resultados académicos, sino también la capacidad de los
individuos para desenvolverse en la sociedad y acceder a oportunidades
laborales. Por lo tanto, entender y buscar soluciones a esta
problemática debe ser una prioridad que debemos abordar tanto desde el
Estado como desde las diversas aristas en las que nos desenvolvemos los
actores sociales del ámbito educativo.

Mejorar
los índices de lectura va más allá de las fluctuaciones que nos pueda
demostrar el Simce, implica un compromiso para el que es necesario un
enfoque integral que incluya políticas educativas que promuevan la
formación docente, el fortalecimiento de las bibliotecas escolares, el
acceso equitativo a recursos tecnológicos y la promoción de la lectura
desde edades tempranas. También, es fundamental el compromiso de la
familia y la comunidad en el fomento de hábitos de lectura en el hogar.

Desde
Santillana Chile, hemos impulsado iniciativas que buscan mejorar los
niveles y comprensión lectora de los estudiantes a través de soluciones
como Loqueleo, que presenta una forma de disfrutar la lectura
adaptándose a un formato que permite mayor accesibilidad, disponibilidad
e interacción. O Lectópolis, un programa que cuenta con un modelo
didáctico que promueve la posibilidad de seguimiento continuo de logros y
dificultades presentadas por los estudiantes a lo largo de todos los
niveles educativos.

A
esto se suman iniciativas como por ejemplo los Cuenta Cuentos,
actividad que, durante el mes de abril pasado, desarrollamos en más de
50 colegios públicos y privados en diversas regiones del país.

Si
bien, entendemos que cada aporte es bienvenido, quienes trabajamos en
educación también sabemos que falta mucho por hacer y que actuar de
manera decidida y coordinada entre los actores públicos y privados, es
la forma de revertir esta tendencia y asegurar que cada niño y niña en
Chile tenga la oportunidad de desarrollar todo su potencial a través de
la lectura y el aprendizaje.

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