Para
nadie es un misterio que en los últimos días nuestro país se ha visto
agitado por la visita de Leda Bergonzi, una mujer laica de nacionalidad
argentina que promueve los valores cristiano-católicos, aunque hace ocho
años habría tenido una revelación que la instó a un nuevo caminar
espiritual, por consecuencia, su oratoria ha ido acercando distintas
personas a través de una fe esperanzadora, motivacional y sanadora. De
ahí que mi columna de la semana se denomine “Leda Bergonzi: ¿Fe más allá
de los límites?”.
Primero,
la llamada “Sanadora de Rosario” y líder de la agrupación religiosa
Soplo del Dios Viviente, visitó por primera vez Chile. Dio su primer
discurso en el Templo Votivo de Maipú, lugar donde se suscitaron algunas
polémicas por parte de la argentina tras sus declaraciones, como
también por parte del público comprendido en dicho evento. Leda Bergonzi
señaló lo siguiente: “El cáncer es una enfermedad del hoy, creo que es
una enfermedad que, para los que trabajados en la salud, sabemos que es
reincidente y que hay mucha gente que la tiene. Sabemos que tiene un
origen, que es la falta de perdón”. Las palabras acuñadas fueron motivo
de análisis, discusión, reflexión y debate. Fernando Chomalí, quien
además de sacerdote es experto en bioética, criticó que la mujer
relacionara la enfermedad con problemas emocionales, este dijo lo
siguiente: “Estoy absolutamente en contra de esa afirmación de ella. No
es lo que dice la ciencia, en la cual yo creo mucho. No creo en eso”.
Tal vez, estamos frente a una fe que desea marcar una pausa de esas
viejas hermenéuticas dogmáticas y proponer una interpretación más
humana, sensible, antropológica e incluso con vectores de psicología del
comportamiento y proceder del individuo en pleno siglo XXI, o bien,
encausar una visión no meramente biológica de las enfermedades, sino
también ética moral.
Segundo,
la fe es una categoría indispensable para el imaginario del
cristianismo, ya que por fe el texto bíblico garantiza la respuesta de
Dios hacia el hombre (ser humano), sin embargo, declarar que una
enfermedad es adyacente a la falta de perdón y no producto de una
irregularidad interna del cuerpo, parece todo un desafío para nuestra
época. Al respecto, Sofía Salas, docente investigadora en Bioética de la
Universidad del Desarrollo (UDD) afirmó a Cooperativa que el que
Bergonzi “afirme que ella sana a través de sus manos, a mí me parece que
es una afirmación que tiene que ser comprobada de manera empírica,
porque lo que podría pasar, como ya ocurrió en el pasado, es que los
crédulos dejan las terapias médicas”. Me pregunto, ¿Cómo manejar la fe y
al mismo tiempo esperar en la ciencia médica tras un cáncer que nos
afecte? ¿La fe tiene límites? ¿Cuál está por sobre la otra? ¿Es posible
realizar una escolástica (diálogo) entre fe y razón en nuestra época?
¿Será que tenemos una fe mal entendida, o bien, una valorización
absoluta de la ciencia olvidando que es yuxtapuesta al pensamiento
Cartesiano, delimitado por la observación, análisis, hipótesis,
comprobación y propuesta? Sea cual sea el caso, las palabras de la
llamada “Sanadora de Rosario” resultan interpelantes no solo para la
ciencia, sino también para el mundo teológico y bioético.
Por
último, la recepción en Chile sobre estas temáticas demuestra una falta
considerable de espiritualidad, cultura, respeto y hermandad pública;
ya que una cierta parte de la población atinge el fenómeno desarrollado
en pro del descontrol, reventa de ticket y desbordamientos
significativos sobre la vía pública producto del evento adscrito. Vivir
la experiencia religiosa es abrazar la creencia personal, respetar a un
otro y conservar esos insumos que alimentan la fe del creyente,
cristiano, feligrés y otros tantos que transitan por suelos nacionales.
Para algunos, Leda Bergonzi representa esa necesaria proximidad hacia
una fe inconmensurable, a esa que nos permita creer, tener esperanza y
releer nuestras convicciones últimas, sin embargo, cada persona puede
responder a los límites de su fe, de sus creencias y anhelos de sanidad,
de ahí que mi columna de la semana de titule; “Leda Bergonzi: ¿Fe más
allá de los límites?”.