Legislación laboral tras la pandemia

El
empleo en Chile ha tenido significativos vaivenes en los últimos 30
años, pero gracias a un ciclo económico expansivo y políticas públicas
que favorecieron el crecimiento, la tasa de desocupación durante la
última década alcanzó su nivel más bajo desde la década de 1990, lo que
junto a un aumento significativo de los salarios, ayudó a reducir los
niveles de desigualdad. Pero tras la pandemia del Coronavirus, con sus
negras cifras, todo puede cambiar.

Pese a los avances de los últimos
años, se debe reconocer que el mercado laboral sigue presentando bajas
tasas de empleo, bajos salarios y productividad, y relaciones laborales
cortas y con alta rotación. Estudios recientes señalan que pese a que
duplicamos nuestro PIB por hora trabajada desde hace muchos años
persiste una diferencia promedio de tres veces con los países
desarrollados.

Por eso es muy necesario avanzar hacia una legislación
laboral moderna que permita una combinación óptima entre flexibilidad y
seguridad, y que de esa forma mejore la capacidad de competir en
mercados dinámicos y abiertos, que asegure la protección social de los
trabajadores y contribuya a aumentar su inclusión y competitividad.

Estamos en un año difícil. Durante períodos de desaceleración, la
probabilidad de perder el empleo aumenta y la de encontrar trabajo
disminuye. En este contexto económico, y en donde el máximo efecto por
una menor actividad demora seis meses, la política pública debería
focalizar sus esfuerzos en la protección del empleo de los trabajadores
más vulnerables (mujeres, jóvenes y pobres).

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