Legitimidad democrática de las constituciones

Terminado el proyecto constitucional a plebiscitarse el 17 de diciembre próximo, asoman las posturas y definiciones de los actores políticos. Por un lado la izquierda que en términos generales votará En Contra y por el otro lado, la derecha que en general votará A Favor. Para la izquierda la legitimidad democrática de las constituciones es esencial. Lleva años impugnando la actual carta fundamental sobre la base que carecería de legitimidad democrática por lo que debe ser cambiada. Con especial énfasis desde el 2019 insisten en que la constitución debe ser hecha en democracia para darle la legitimidad que todas las anteriores constituciones del país, carecerían. Intentaron confeccionar un proyecto el año pasado para coronar la insurrección de octubre del 2019. El resultado es ya conocido: el país por amplia mayoría rechazó su proyecto. Entonces pujaron para otro proceso constitucional al que le pusieron bordes, principios infranqueables, como por ejemplo, el Estado Social y Democrático de Derecho. Fueron a elecciones para elegir consejeros constitucionales y el país le dio la espalda. Ahora dicen que están En Contra del proyecto constitucional porque disminuye derechos sociales. Ya no les importa eso de una constitución hecha en democracia y que se termina con la constitución del ’80. Estos argumentos dejaron de ser sus argumentos. 

El punto es que si gana el En Contra, la actual constitución del ’80 habrá tenido la preferencia ciudadana en dos plebiscitos con garantías democráticas. Porque el efecto jurídico y político es que si el 2022 se rechazaba el proyecto constitucional la actual carta fundamental quedaría vigente. Al rechazar el proyecto de la Convención, la constitución del ’80 fue la opción de los chilenos. Es el mismo efecto que sucederá si gana el En Contra en diciembre próximo: quedará por segunda vez legitimada democráticamente la presente constitución. De ahí en adelante jamás se podrá alegar con razón que la constitución del ’80 tiene defectos democráticos. Quienes pujan por el En Contra deben saber que el efecto será ese. No habrá vuelta atrás y seguiremos teniendo una constitución democrática.

¿Qué sucede si gana el A Favor en diciembre próximo? Pues bien, tendremos igualmente una nueva constitución con todos los estándares democráticos. Y esta legitimidad democrática lo será tanto en el fondo como en la forma. En la forma por cuanto el país la habrá elegido como su carta fundamental en plebiscito libre, informado y secreto. Y lo será en el fondo por haber sido redactada por consejeros elegidos en elecciones libres, secretas e informadas. Además también en el fondo porque el texto ha respetado los doce principios constitucionales que la gran mayoría de las fuerzas políticas acordaron como límites a la constitución.

En definitiva, cualquiera sea la opción ganadora en diciembre próximo tendremos o seguiremos teniendo una constitución democrática. Y quizás este sea el gran efecto y la gran conclusión de todo este proceso tortuoso que comenzó formalmente en octubre del 2019. Cuando hayan pasado los años y se mire hacia atrás, me parece que el 2023 será un año de inflexión respecto del tema constitucional. Se habrá zanjado la pugna por la legitimidad de la constitución. Tendremos a todo evento y cualquiera sea la opción ganadora, una constitución legítima y democrática. Sin perjuicio de ello, la izquierda radical que siempre ha querido una constitución a su imagen y semejanza, seguirá peleando por esa posibilidad, como un boxeador pelea con su sombra.

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