Liberemos la educación

Para el actual proceso
constituyente, en un último intento por lograr la casa común prometida,
se llegó al acuerdo de poner algunos bordes a la discusión sobre cómo
debería ser la próxima constitución. Entre estos límites se encuentra la
necesidad de que el nuevo texto proteja y garantice las libertades y
derechos fundamentales, entre los cuales se encuentra la libertad de
enseñanza y el deber preferente de las familias de escoger la educación
de sus hijos. ¿En qué radica la importancia de esta última
afirmación?¿Cómo afecta a nuestro contexto educativo?

En
términos simples, la libertad de enseñanza , como derecho fundamental,
garantiza a los educadores la posibilidad de transmitir conocimientos
usando la metodología que este crea pertinente. Sin embargo, este tiene
más alcances, permitiendo que desde la sociedad civil (las personas a
pie de calle) puedan organizarse y abrirse establecimientos
educacionales que puedan ofrecer una forma innovadora en la que impartir
las materias. Gracias a esto podemos tener una gran variedad de
colegios en los que se transmiten distintos valores, se enseñan idiomas
adicionales al inglés o se comparte una religión en específico. Cada
establecimiento busca tener un elemento diferenciador y así mismo ocurre
con las universidades e institutos técnicos.

¿Dónde
está el límite? Esta libertad puede ser usada mientras no transgreda la
moral, las buenas costumbres, el orden público y la seguridad nacional.

¿Cómo
podemos asegurar que los nuevos colegios tengan un mínimo de calidad?
Aquí es donde entra el deber preferente de las familias de escoger la
educación de sus hijos. Son ellos quienes deben escoger en qué
institución inscribirse. De esta forma, si un establecimiento no
garantiza los niveles adecuados de educación, no adquirirá suficientes
estudiantes para mantenerse económicamente. Sin embargo, para esto es
importante que exista un buen acceso a la información sobre la calidad
que tiene cada centro educacional, por medio de pruebas, encuestas y la
publicación de estas. ¿Debería el Estado garantizar la transparencia de
la calidad educativa de cada establecimiento?¿Qué otros estándares de
calidad deberían medirse y publicarse?

Para
fomentar la libertad y desarrollo de nuestra sociedad creo que es
fundamental garantizar el acceso a la información en materia educacional
de cada institución educacional.

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