Tiempo atrás -en una antigua columna-, recordaba una cita del libro de Orwell: “todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros” y esto porque (como tiempo atrás), la justicia nos demuestra hoy que se inclina ciegamente en favor de unos, y deja caer la espada en contra de otros… Curiosamente “los otros” son siempre los más débiles, desamparados, los “otros” somos los “patipelaos”, los que no tenemos “privilegios”, los que salimos a las calles levantando las utopías, los sueños robados, los que cansados del abuso, nos adueñamos de calles y plazas, somos los que despertamos gracias a la valentía y coraje de unos adolescentes que saltaron las barreras de cobro en el metro, somos los más viejos que vimos cómo esos muchachos y muchachas nos dijeron con un simple gesto: ¡basta ya! y movilizaron a toda una patria cansada de los abusadores de siempre y de sus cómplices vestidos de políticos, ¡honorables?, ministros, presidentes… Solo este año, se han seguido cometiendo atropellos inimaginables, actos que creíamos nunca más se repetirían, pero no, otra vez los muertos, otra vez los golpeados, otra vez los mutilados por la brutalidad policial que seguía las órdenes de otros más brutos, salvajes que se dicen gobernantes… Tenemos un presidente tan brutal y cómplice como el peor de los tiranos: nos ha declarado la guerra; sin mediar consecuencias, lanzó los uniformes a las calles; nos ha atacado como un “enemigo poderoso e implacable”; ha guardado un silencio aberrante ante las injusticias cometidas producto de su mandato; nos ha abandonado absolutamente; no cuenta con la credibilidad de casi nadie y ya ni siquiera es apoyado por su propio sector… ¿Y la justicia?, bien gracias… Nada se sabe de los culpables de las muertes, poco y nada de los culpables de las mutilaciones, poco de los que cegaron a Fabiola Campillay y Gustavo Gatica, nada de los que quemaron estaciones del metro y, aun cuando abundan imágenes de verdadera brutalidad uniformada, no existen culpables y el gobierno se autoprotege en una impunidad asquerosa… Pero, para exculparse, persigue a los que protestaron, encarcela a los que salieron a las calles, dejó morir Keysy Vigoroux (38 años), prisionera política por salir a protestar y ninguno de los hipócritas que piden indultos para “los abuelitos” de Punta Peuco presentó algún recurso a favor de Keysy y murió sin poder estar con su familia con sus hijos… A “Mandu” le pasa lo mismo, para Marcelo Mandujano cayó todo el peso y espada de la ley mientras los ladrones, evasores de impuestos, los que han hundido en la miseria a miles de chilenos, los que han comprado políticos, los que han hecho trampa desde siempre amparados en sus trajes y corbatas, reciben como condena clases de ética, arrestos domiciliarios; a los asesinos de Camilo Catrillanca los jubilan; les perdonan pagos en Impuestos Internos; les condonan deudas producto de sus ilegalidades; a los que roban y desfalcan un banco los nombran presidentes… No existe igualdad, en la práctica no todos somos iguales y el hilo se rompe siempre por lo más delgado: ¿por qué no están en la cárcel todos estos criminales y delincuentes?… Si se llega a comprobar lo de la AFP Hábitat, en donde Piñera aparece nombrado mil veces; habrá que ver si recibe condena. No puede ser que Mandu vaya a ser condenados y estos “otros” sigan actuando como verdaderos delincuentes. Para Todos, como siempre, un abrazo. Muy especialmente a la mamá y papá de Marcelo Mandujano.
P.D.: menos para los que claman justicia y ante sus ojos y conciencia desfilan verdaderos criminales.