Libertades y prejuicios

Roberto Sahr – Consejero regional – @robertosahr

Hablando de libertades y de los recientes temas en boga, pienso qué bueno que se haya entrado en el debate, qué bueno que nos saquemos las caretas y que cada actor de nuestra política, de nuestra sociedad, salga al pizarrón y desnude sus ideas, sus posiciones y que conozcamos quién es quién, qué es lo que piensa y cómo actúa.

Primero, con el tema de la despenalización del aborto en las tres conocidas causales, se puede estar de acuerdo o no en lo general o en las causales; algunos opinan que en las dos primeras podrían estar de acuerdo, no así en la tercera, la del caso de violación; otros, que en ninguna, que aprobar esa ley tal como se hizo significa lisa y llanamente abrir una puerta hacia el aborto libre, sin posibilidad de vuelta atrás.

Es lamentable que se tomen posiciones tan extremas, y que una ley como ésta, que cuenta con el apoyo de la gran mayoría de los ciudadanos, según nos dicen las encuestas, que pueden ser mañosas a la hora de elevar artificialmente los puntos de algún candidato, o bajarlos en otros, en este tema no debiera haber manipulación alguna. Al fin y al cabo, creo yo, nadie quisiera que hubiesen abortos, pero que los hay… los hay, y nadie puede negarlo.

Los hay, disfrazados de apendicitis o directamente se realizan en la oscuridad del sórdido mundo del clandestinaje, en condiciones miserables y sin el cuidado que se tiene que tener ante cualquier procedimiento médico. Esta ley, desde mi punto de vista, lo que viene a hacer es ni más ni menos, reconocer algo que ocurre, que está ocurriendo a diario en forma clandestina, y a evitar que quien, habiendo tomado una decisión tan drástica como la que comentamos, esté cometiendo un delito que puede llevarla a la cárcel.

No somos nadie, ni tenemos el derecho a juzgar a quien ha tomado la decisión, es ella y sólo ella la responsable de sus actos y quien debe proceder de acuerdo a su conciencia. Por otra parte, tenemos el tema del matrimonio igualitario. Vuelta a lo mismo… Por una parte, los que están de acuerdo, por otra los que no, y es lógico que así sea, pero no se puede llegar al extremo al que se está llegando, con opiniones verdaderamente denigrantes hacia quienes lo defienden, como se ha visto, leído y escuchado. Los tiempos cambian y hay que adaptarse.

A nadie, hace medio siglo atrás se le hubiera ocurrido como algo normal muchas de las cosas que hoy son el pan nuestro de cada día, difícil de detallar tan sólo en una columna. Hoy debemos entender que el amor, no sólo es entre hombre y mujer. Así ha sido siempre, con la diferencia que hasta hace muy poco tiempo atrás, hipócritamente, como sociedad, nos hacíamos los tontos. Esta ley, al igual que la de la despenalización del aborto, sólo viene a poner las cosas en su lugar. Respecto de la adopción, digo que prefiero mil veces que un niño abandonado esté en un hogar de un matrimonio homosexual, donde lo amen, lo cuiden y lo protejan, antes que en esos asilos de suplicio y martirio del Sename, importante proveedor de clientes a las cárceles. Los niños están primero y los prejuicios… a la basura.

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