Bajo
el liderazgo autoritario es el líder quien asume un rol protagónico. En
contraposición a esto, bajo el liderazgo no directivo son los
seguidores. Entre ambos tipos de liderazgo se puede situar el liderazgo
democrático.
En
el liderazgo democrático es el líder quien involucra o anima a los
subordinados para que participen en las decisiones acerca de los
procedimientos y objetivos que se deben cumplir en el equipo. La
comunicación es bidireccional. Es decir, se lleva a cabo desde líder al
colaborador y del colaborador al líder. Bajo este estilo de liderazgo se
fomenta la participación conjunta, las diferentes opiniones y puntos de
vista de los colaboradores y el intercambio de ideas y sugerencias en
relación con las diferentes actividades que deberá realizar el grupo.
Aun así, siempre la última palabra en cuanto a la toma de decisiones
grupales la tiene el líder.
Además,
este tipo de líder siempre está pendiente del desarrollo de los
integrantes del equipo y constantemente está dispuesto a ofrecer ayuda y
orientación a aquellas personas que lo requieren. Igualmente, fomenta
el trabajo en equipo, puesto que todos los integrantes del grupo tienen
responsabilidades y se sienten útiles dentro del grupo. De esta forma
colaboran y se ayudan entre sí.
El
liderazgo democrático se recomienda usarlo especialmente cuando los
equipos de trabajo son maduros y los integrantes del grupo tienen la
experiencia y los conocimientos suficientes. De esta forma la opinión de
cada colaborador puede enriquecer la toma de decisiones. No es
conveniente usarlo frente a situaciones críticas que necesiten de
resoluciones rápidas. Porque el líder democrático puede llegar tarde en
la toma de decisiones para resolver el problema concreto. Igualmente
puede generar demoras en la consecución de determinados objetivos a corto plazo.
Principales ventajas del liderazgo democrático:
Cuando
el líder se debe ausentar, la percepción de su falta es casi
imperceptible, porque los colaboradores tienen cierto grado de autonomía
y confianza en el proceso de toma de decisiones.
Generan
mayor madurez y mayor desarrollo de las competencias y habilidades de
los colaboradores, puesto que constantemente estos aportan información y
conocimientos para la toma de decisiones.
Optimizan
el clima laboral. Las relaciones entre los colaboradores son mejores,
en relación a otros estilos de liderazgo. Los seguidores no tienen
necesidad de competir entre compañeros y siempre pueden contribuir con
sus opiniones para la consecución de los objetivos compartidos. Al ser
escuchadas sus opiniones, los hace sentirse útiles y considerados. De
esta forma se aumenta en el seguidor su nivel de satisfacción con la
labor que deben realizar.
Desventajas del liderazgo democrático:
La
puesta en práctica del liderazgo democrático es lenta de implementar,
ya que el líder tiene que hacer diferentes reuniones para generar las
alianzas entre los miembros del equipo, a la vez que necesita definir
los diferentes métodos para alcanzar los objetivos. También puede
ocasionar retrasos en la consecución de determinadas metas a corto
plazo, provocado por las constantes reuniones que se deben organizar
para fomentar la participación de todos los integrantes.
En el próximo comentario, continuando con la serie sobre el liderazgo, se tratará el liderazgo transformacional.