La
Región de Magallanes tiene la clara oportunidad de convertirse en un
líder innovador y aportar significativamente a la ecología mundial, ya
que es una de las regiones de Chile con las condiciones óptimas para
producir hidrógeno verde, considerado el combustible que hará la
diferencia y será clave para alcanzar la descarbonización del planeta.
Pero
nuestro estilo de liderazgo ¿facilita o dificulta la innovación?,
¿impulsará el desarrollo de esta nueva industria en Magallanes?
Jeannette
von Wolfersdorff, en varias exposiciones, nos ha mostrado las bondades
de un capitalismo bien regulado y sobre todo centrado en la innovación;
sin embargo, también nos ha enseñado que el estilo de liderazgo
directivo, vertical y asimétrico, con comportamientos narcisistas, es el
freno que tienen hoy las organizaciones para lograr una verdadera
innovación.
Si
realmente queremos hacer la diferencia innovando, requerimos crear
inteligencia colectiva, escucharnos desde las bases y lograr conectar a
toda la organización, creando un ecosistema innovador donde todos
aportemos nuestra mirada para así desafiar juntos la manera “habitual”
en que hemos estado haciendo las cosas.
Llevo
años acompañando a ejecutivos en su desarrollo y crecimiento
profesional, y la diferencia ha sido marcada por quienes han tomado el
liderazgo personal, es decir su autoconocimiento, como una competencia
clave.
Así
como escuchamos en la película del hombre araña “un gran poder conlleva
una gran responsabilidad”, quienes están liderando las organizaciones
hoy tienen una gran responsabilidad: cotidianamente reflexionar acerca
de sí mismos y pedir feedback respecto al ejercicio de su liderazgo,
para asegurar que su estilo sea un habilitador de la innovación y no un
obstáculo.
Ya
lo decía Jim Collins, hace años, en su libro “Empresas que sobresalen”:
quienes hacen la diferencia en las organizaciones que sostenidamente
son exitosas son aquellos líderes que, entre otras habilidades, han
logrado un autoconocimiento y trabajo personal que les permite actuar
con humildad.
¡Cada
persona en un puesto de poder en la organización puede hacer la
diferencia! Esa diferencia nos llevará indiscutidamente a evolucionar
hacia una nueva forma de hacer empresa, impulsando la innovación y
contribuyendo significativamente a formas cada día más ecológicas de
gestionar nuestras organizaciones, y hará la diferencia a la hora de
impulsar la industria del hidrógeno verde en la región.