Liderazgos futuros

¿Qué
tipo de liderazgo necesita nuestro país para los años venideros? ¿Qué
tipo de problemas enfrentará la humanidad y Chile en el futuro próximo?
Ambas preguntas y sus respectivas respuestas están, a mi parecer,
íntimamente conectadas. Desde octubre del año 2019, el país ha entrado
una espiral de excesiva politización en casi todos los ámbitos del
quehacer público. De alguna manera, todo se reduce a la batalla
política: acusaciones constitucionales y derribo de ministros de Estado;
imputaciones penales derivadas de actuaciones de agentes del gobierno;
señalamiento de violaciones a los derechos humanos cuando la policía
está resguardando el orden público severamente quebrantado; acusaciones
penales por las medidas adoptadas para hacer frente a la covid19; la
crianza de los hijos; la institución del matrimonio; la pérdida masiva
de empleos; en fin, un sinnúmero de recriminaciones de corte político e
ideológico. Es más, es posible apreciar en las conversaciones diarias de
los ciudadanos, que la política se cuela con mayor o menor intensidad,
aún en temas que son o pueden ser más triviales; pareciera que todo el
mundo debiera tener una posición política ideológica, y que quien no la
tiene o no la manifiesta, es visto con sospecha o desconfianza.

Sin
embargo, los desafíos que presenta el mundo y Chile para los próximos
años, dicen relación con temas eminentemente prácticos y alejados de las
luchas ideológicas. La actuación del actual gobierno en relación a la
compra de millones de vacunas para hacer frente al Coronavirus, y la
inoculación masiva y acelerada que estamos viviendo en nuestro país, dan
cuenta que más allá de si un gobierno es de izquierda o de derecha, lo
que importa al final del día es si logró satisfacer las necesidades
acuciantes de sus ciudadanos: por eso será juzgado, más allá de si está o
no a favor, por ejemplo, del matrimonio igualitario. Vemos en América
Latina como gobiernos de distintos signos ideológicos han actuado frente
a la vacunación de sus habitantes. Algunos, muy retrasados y otros, muy
adelantados, destacando el caso de Chile, con una de las tasas más
altas de vacunación en el mundo. Y ello gracias a la oportuna acción y
visionaria mirada de Ministros como Mañalich (defenestrado
políticamente), y nobleza obliga, del Presidente Piñera. Porque el país
eligió al actual Mandatario por sus dotes de gestor, de buen
administrador, mas no por algún talante de estadista, que no posee. Fue
el triunfo claro y contundente el año 2018 de un candidato que ofrecía
soluciones, frente a candidatos que nos hablaban de política, pero no de
mejorar la vida a los chilenos.

Problemas
como otras pandemias que puedan azotar al mundo; el agua como un bien
escaso; una crisis alimentaria global; el mundo enfrentado a dos grandes
potencias como Estados Unidos y China, está última invirtiendo dinero
en las áreas geográficas que quiere influir; el fenómeno migratorio,
etc. No es que la ideología no sea necesaria, pues lo es y mucho, pero
quizás haya de tenerse la flexibilidad suficiente para aparcarla en lo
necesario y enfrentarse a un mundo con problemas que exceden a lo
meramente ideológico, con una mirada y acción práctica.

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