Límites en la adolescencia

Los límites son los demarcaciones y reglas que se imponen
en las relaciones con los otros. Tener límites claramente establecidos y
acordados, significa que en la casa todos saben cómo tienen que
comportarse y qué se espera de cada uno de los integrantes de la
familia.


A medida que los adolescentes dejan atrás las restricciones de la niñez
y alcanzan la edad adulta, necesitan ayuda para manejar todos los
cambios que este proceso conlleva.

La
adolescencia es un período que va asociada con el riesgo, ya sea
mediante las nuevas experiencias, las emociones muchas veces
descontrolada y las conductas desajustadas. El adolescente debe hacer
frente a numerosos cambios físicos, psicológicos y sociales para los que
aún, en ocasiones, no está preparado y le genera mucha inseguridad e
indecisión.

Por
lo señalado el adolescente necesita estructuras y pautas claras para
poder afrontar todos los retos que le depara esta nueva etapa. Unos
límites bien establecidos permitirán a las familias crear una dinámica
armónica y adecuada donde el adolescente se sienta respetado, protegido y
querido. De esta forma, las necesidades de padres e hijos quedan
cubiertas y donde se puede convivir con respeto y el afecto. Además,
esto ayuda a reducir los conflictos. Por otra parte, tener límites
firmes les enseña que tienen responsabilidades y que sus acciones tienen
consecuencias.

La ausencia de limite tendrá consecuencias negativas en el desarrollo del adolescente. Un joven sin
límites mostrará muchas dificultades para tomar buenas decisiones,
mostrarse empático con su entorno y ser responsable. No sabrá cómo debe
comportarse ni qué esperan los demás de él y se mostrará poco respetuoso
y con poca capacidad de hacer frente a la frustración.

Un
buen límite es aquel que es claro y razonable. Un límite claro tiene
que poder identificarse y expresarse fácilmente. Una manera fácil de
establecer la mayoría de los límites es considerar la siguiente fórmula:
hay que decir lo que NO está permitido, indicar cualquier excepción,
señalar las consecuencias de no re
spetar
el límite. Para comprobar si el límite es realmente claro, se puede
pedirle al adolescente que explique el límite con sus propias palabras.
Los límites y las consecuencias de incumplirlos tienen que aclararse por
adelantado, no cuando se han convertido en un problema. Además, el
ideal es consensuar los límites con los jóvenes.

Además,
para que un límite sea razonable tienes que tener en cuenta la edad,
las circunstancias y la capacidad del adolescente para ser responsable.
Lo razonable para un adolescente de 17 años no puede ser el mismo
respecto a uno de 13 años.

Ejemplo de límites que se le puede poner a un adolescente:

-Contribución en las tareas domésticas.

-Horario de llegadas y horarios para estar en casa.

-Uso del celular, Tablet e internet.

 

Por
ultimo hay que tener presente que se debe ser firme y constante al
aplicar los límites. No sirve de nada que se especifiquen los limites,
pero que no se apliquen de forma consistente.

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