Llena tu estanque

Para
Chile el tema de las reiteradas alzas de los combustibles es un aspecto
complejo, en particular, porque su labor productiva depende en gran
medida de este tipo de energía. Y bueno, no sólo su labor productiva,
sino que también aspectos tan relevantes como la distribución de los
alimentos en nuestro extenso territorio.

Muchos
piensan que estas alzas se relacionan con el manejo macroeconómico de
un país o incluso, con ciertas medidas gubernamentales que pueden
perjudicar los precios. No obstante, aquello no es tan así.

Las
alzas de este tipo de energía se relacionan con factores externos y de
los cuales no tenemos control, de modo, que sucesos como el conflicto
que ocurre en Ucrania impactan directamente en los precios de nuestro
país. Pero contemos algo de historia para entender esta dependencia ya
que más de alguno podría pensar que si un país sube el precio de venta
de su petróleo, la estrategia para Chile es sencilla, y sería comprarle a
otro. Pero, no es tan sencillo.

En
el año 1962 se crea la Organización de Países Exportadores de Petróleo
-más conocida como OPEP- la idea era retomar derechos sobre el petróleo
que en aquel momento eran de las “Siete Hermanas” que era un grupo de
compañías multinacionales que dominaban y controlaban el precio. De
modo, que el objetivo de la OPEP era regular el mercado llevando el
beneficio a los países exportadores de petróleo y no a los importadores
como, por ejemplo, CHILE.

El
poder de la OPEP es enorme ya que controla el 72% de las reservas
mundiales de petróleo y controlan el 42% de la producción, de modo, que
cualquier decisión por parte de este organismo influye directamente en
los precios del barril. Este organismo adquiere relevancia internacional
a principios de la década de los 70 ya que tomaron el control del
petróleo. En palabras sencillas, la OPEP se convierte en una especie de
cartel.

Por
sobre todo podían fijar el precio del crudo en el mercado mundial, de
hecho, la OPEP -en la década de los ’70- tomó la decisión unilateral de
triplicar el precio de venta forzando a una crisis algo distinta a la
Gran Depresión de los años 30 que era por un tema demanda, donde la
gente no podía comprar ya que no tenia dinero. Con esta medida, la OPEP
creo una depresión de oferta, es decir, la gente si tenía dinero para
comprar, sin embargo, los precios aumentaban por el costo de la
producción; algo extraño para los economistas de aquel tiempo que se
encontraban con un escenario con empleo, pero con una inflación de
oferta. Estalló algo no visto en la economía.

Paso
el tiempo y el año 2016 la OPEP logra una alianza con 10 países
liderados por Rusia. Se denominan la OPEP+ y tienen un fuerte control en
los volúmenes producción de petróleo. De hecho, el año 2020 y producto
de la pandemia, Arabia Saudita y Rusia -ambos miembros de la OPEP- no
llegaron a acuerdo de modo que el primer país inunda el mercado de
petróleo llevando a una caída no vista en el barril que queda en 25
dólares provocando un efecto domino en todo lo que dependía de este tipo
de energía.

La
pandemia se esta calmando, pero no los precios del petróleo que acaba
de tranzar por sobre los 100 dólares por barril. Chile lamentablemente
depende en gran medida del precio de esta energía y por lo general no
tenemos mucho petróleo así que debemos comprarlo. Es con esto que un
conflicto por parte de Rusia -importante agente de la OPEP- lleva a un
nuevo incremento de las bencinas y con ello de muchos otros artículos,
como los alimentos. Esto es algo complicado para Chile este año 2022, un
año que no tiene una buena perspectiva en lo económico y en donde
nuestra principal herramienta para controlar en alguna medida estas
alzas será por medio del Mecanismo de Estabilización de Precios de los
Combustibles, más conocido como M
epco. De modo, que estaremos atentos a las medidas que realizará el nuevo Ministro de Hacienda y dueño de la billetera fiscal, el señor Mario Marcel.

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