Si
la manida cuenta pública presidencial de la semana hubiera sido
verdadera y honesta, al terminar de rendir aquella, muy distinta de la
fantasía emitida, Boric debió sellar el acto con su solemne renuncia
aceptando su fracaso y evitándole al país seguir esta senda de penurias
crecientes. Pero, soñar no cuesta nada.
Asimismo, durante la semana se conoció el proyecto de nueva
constitución elaborada por la comisión de políticos denominados
“expertos”. Para quienes entendemos la revolución que estamos sufriendo,
no hubo sorpresa, solo ratificación que el nuevo proyecto o
anteproyecto mejor dicho, es el verdadero modelo que el globalismo
quiere imponer en nuestro país para después exportar ese “modelo” al
resto del tercer mundo. Sí, porque el llamado “mamarracho” era demasiado
grosero, aunque sincero en la ideología de los desquiciados que la
elaboraron y lideraron, capitaneados por el mismo Boric. Siempre se supo
se iba a rechazar y por lo mismo no les importo (“solo un traspié”),
acaso pensando que esta “nueva” pero que en esencia es lo mismo, se verá
“mejor” por los votantes. Pero no es así.
Cada día más personas se dan cuenta que estamos sufriendo una
revolución en todo el sentido de la palabra, impuesta desde fuera como
expresión del globalismo o doctrina del nuevo orden mundial a ejecutarse
mediante la implantación de la agenda 2030 para lo cual esta “nueva
constitución” ayudaría bastante. Pero como el objetivo principal es la
revolución, aunque tenga otro nombre o ninguno, ella se realiza por
muchos otros medios y mecanismos, día a día. Así que jamás Boric va a
renunciar, él vino a hacer la revolución o concretarla mejor dicho, no
la constitución, ellos no pierden nunca de vista el objetivo principal,
son de otros sectores quienes se pierden en lo accesorio.
Comparto absolutamente los comentarios que prefieren la actual
constitución. He revisado el proyecto globalista esperable, y es una
supeditación del Estado chileno al globalismo, “multilateralismo” como
se le llama, ya que de eso se trata, que los estados-nación como el
nuestro, sean dirigidos en lo importante, por entidades y convenciones
internacionales que, solo como ejemplo, rijan y establezcan las cuotas
de inmigración que debe soportar cada país, sin chistar, para eso está
el “estado social de derecho”, de derechos mejor dicho: alguien con un
dedo de frente puede creer que con tamaño disparate, un estado de
bienestar pero más chanta, más las fronteras abiertas, ¿dejaran de
entrar centenares diarios de inmigrantes indeseados por los chilenos?
¿O que se va a combatir y exterminar la delincuencia cada día mas
internacional y violenta, con criminales que aleguen violación de su
“dignidad”? ¡Hasta aquí estamos demostrando ser un país de cobardes, no
agreguemos ser además un país de imbéciles!
Chile no resistirá los dos años y medio que restan al período
boriciano, y no me refiero solo al aspecto económico, seguridad y etc.
Cada día que pasa se degeneran más niños y jóvenes en los
establecimientos que ya no educan pero si pervierten, porque así se
construye el “transhumanismo neomarxista” cuyos declarados exponentes
son Boric y la Karamanos, y que es un paradigma globalista de la agenda.
Esa agenda fue oficializada el 1 de agosto de 2019 por el gobierno que
entrego a Chile, y cuyos exponentes y parlamentarios son hoy un puntal
legislativo del globalismo revolucionario. Es que se transó con ellos
que como casta mantendrían el control que ya tienen de nuestro país
entregado. Para recuperar Chile, y no transitoriamente por un nuevo
gobierno de los mismos que fracasaron y traicionaron, no solo hay que
enfrentar al globalismo y rechazar el nuevo mamotreto constitucional
“habilitante” de tremendas consecuencias- las normas tiene historia y
proyección-, sino es menester recuperar el Estado y a la nación,
gravemente dañada por esta infección cultural “progresista”. Hay que
construir nuevas elites , equipos y programas realistas y eficaces para
que Chile se ponga de pie. No solo es economía, es planes de educación,
austeridad, cierre de fronteras, expulsión de invasores, limpieza de la
administración, lucha y aniquilamiento de criminales y terroristas, una
pacificación de un país al borde de una guerra interna. Esto no lo va a
hacer jamás la clase política tradicional, porque ella creo todo esto.
Queremos surja el “Proyecto Chile”.