Es
muy difícil que para la elección presidencial alguien vote por la
persona, contrario a lo que muchas veces pasa con las de alcaldes,
concejales o incluso las mismas de consejeros regionales que hoy también
se dirimen. Votar por un presidente es votar por ideas, por los
proyectos de país y para eso debemos tener mucha conciencia de qué es lo
que remos para nosotros y para nuestras futuras generaciones. Quizás
nunca tendremos un candidato ideal, que nos represente ciento por
ciento, ni tampoco alguien que represente el total de nuestras
aspiraciones. Al no elegir votar por una persona sino por ideas y
proyectos no buscamos votar por alguien simpático ni que se convierta en
nuestro amigo. Lo que hoy salimos a definir también todos los chilenos
es contra qué y a favor de qué emitiré mi sufragio. Hoy nos jugamos
seguir con una democracia representativa, con sus resguardos a los
derechos y libertades de las personas, el imperio de la ley y del Estado
de Derecho. También es importante considerar la forma en que las
personas nos vamos a relacionar con el Estado y con los gobiernos que lo
administran; y si su poder será ilimitado y por lo tanto iliberal, o
bien aceptará contrapesos y equilibrios en el ejercicio de su autoridad.
Es importante a la hora de sufragar hoy pensar en ¿qué es lo que
quiero? Los chilenos queremos libertad de expresión sin miedo nuestras
opiniones y nuestra visión histórica. No queremos ser
víctimas de las restricciones que impone el concepto de “negacionismo”.
Como de medio de comunicación, por ejemplo, no queremos organismos
controladores de los medios, porque es la primera forma de comenzar a
restringirle las libertades al ser humano. Estamos aburridos de un país
violento, inseguro y lleno de descalificaciones por pensar distinto. No
queremos más abusos, que la gente haga su trabajo y que se terminen los
abusos y la corrupción. Queremos dejar atrás la violencia como método
legítimo para resolver los conflictos y bajo ninguna circunstancia,
votar por quienes han vulnerado este principio básico. Queremos decirle
no a quienes no condenan la violencia,
el narcotráfico y la migración irregular. El estallido social fue la
irrupción de la molestia ciudadana ante la serie de estos echos que han
vulnerado nuestras vidas. Queremos dejar atrás la impunidad a la
delincuencia, al vandalismo y a quienes no quieren ver crecer a sus
hijos en un ambiente seguro y en un país pujante, con ganas de salir
cuanto antes de la crisis por la que atravesamos. No queremos más
indultos para quienes han puesto en riesgo una verdadera democracia que
tanto nos costó volver a construir. No queremos más parlamentarios que
se repitan el plato sin hacer nada por los magallánicos, no queremos más
autoridades que avalen lo incorrecto, lo que transgreda las normas de
una sana convivencia. Hay que votar hoy en conciencia, por el candidato
que nos de mayor seguridad de un verdadero bienestar para el país y no
por aquellos que se dejan llevar por ideologías carentes de diálogo y
cuyos cercanos no le hacen un favor al país haciendo trampa para enriquecerse pasando por encima de cualquier norma instaurada.