Nos
estamos acostumbrando a “romantizar” la marginación, la falta de
posibilidades, la pobreza, en definitiva. Desde la mucha, mediana o
escasa zona de confort que nos rodea, obviamente nos creemos superiores a
los “otros” y alzamos el discurso del esfuerzo, la superación y el
mérito como si producto de nuestro esfuerzo y únicamente por nuestras
acciones, hemos alcanzado lo que tenemos, olvidando -por cierto-, que
hay miles, millones de personas que no tienen ni el 10% de posibilidades
que nosotros. Veamos el caso de un alumno promedio que quiera seguir
estudios superiores y fuera de nuestra región (esto lo he dicho en
variadas ocasiones, nuestra universidad no es nada de económica en
cuanto a aranceles y salvo el ahorro de estadía y pasajes, poco y nada
se diferencian de las del resto del país preguntándonos, obviamente,
cuál es el beneficio real para las familias magallánicas o cuántos hijos
de los mismos funcionarios prefieren enviar a sus hijos a otras tierras
-tarea para la casa-). Pero, sigamos con el tema: matrícula, pasajes,
estadía, gastos varios, arriendos, locomoción, diversión, materiales:
¿cuál es el costo?, ¿lo podrá financiar un sueldo mínimo?, ¿tendrá 1
millón de pesos para que su retoño pueda estudiar?, ¿quién realmente
tiene esta opción o, lo peor, endeudarse para “superarse”, a esto hemos
llegado en nuestro país, endeudarse por 15, 20 o más años para “ser mejor”?… El
problema es que hemos naturalizado el abuso, la explotación, creemos
que es normal pagar la telefonía más cara, la locomoción, los alimentos,
los arriendos o dividendos, hemos normalizado que tengo que pagar para
obtener mejor educación, mejor salud, encuentro normal que los bancos
practiquen casi una usura, nos hemos acostumbrado al abuso económico
sistemático y a costa de pagar precios inimaginables en otras sociedades
y culturas con derechos sociales y protección a sus gentes, creemos que
es casi lógico tener que desembolsar dineros estratosféricos por una
resonancia magnética o que un vehículo salga más barato en el “norte”
que en la Zona Franca… No,
no todos tenemos “acceso” a estas cosas y ¿saben por qué?, porque la
antigua Constitución habla de “acceso” y no de derechos y de tanto creer
en el acceso a la salud, educación, vivienda, nos acostumbramos a pagar
y pagar porque no existe otra opción. Muchos hablan de “libertad de
enseñanza” y esa libertad sólo depende de tu sueldo o tu cuenta
bancaria, no me vengan con el chiste de que cualquiera “puede elegir” en
donde estudien sus hijos y bien lo sabemos los que hemos tenido a
nuestros retoños en sistemas subvencionados o particulares: ¿podrá una
persona que gana 500 mil como sueldo mínimo (que tanto aplauden) pagar
una mensualidad de un colegio particular que bordea en los 300 mil?… Seamos
objetivos, seamos realistas: algunos pueden, otros nunca podrán, así de
cruel, así de real. Que un mediocre actor que pese a sus “privilegios”
no llegó a más por falta de talento diga que “el problema es que hay
gente que no tiene cosas que quiere, pero quieren se las regale porque
no tienen los huevos para trabajar y conseguir las cosas por sí mismos”,
es el argumento de varios más, muchísimos más que creen que la “gente
es floja” o, lo más patético y vergonzoso, es “que son pobres porque
quieren”, algo así como que la pobreza es una opción, algo que uno
decide, es como si alguno de nuestros hijos nos respondiera ante la
pregunta de ¿qué quieres ser mañana?, nos respondiera: papá, mamá, voy a
ser pobre. Este tipo no sale temprano de su casa, no ve las estaciones
del atestadas de “flojos” esperando subirse a las 5, 6 de la mañana, no
ha visto micros llenos de “flojos”, no ha visto (como acá), que padres,
madres llevan caminando a sus hijos a sus escuelas a las 7. 15 de la
mañana, no se da cuenta de que esos que “no tienen huevos” están
condenados a la explotación porque pelotudos como tú piensan que las
personas en este país quieren todo gratis… No,
no compadre, usted vive de “privilegios”, usted pertenece a esa clase
de gente que alto estándar moral que es capaz de insultar a millones de
compatriotas, usted como otros reniegan del aborto (se operan de
apendicitis), reniegan del divorcio (pero se divorcian y vuelven a
casar), hablan de dignidad y compromiso social (pero pagan el sueldo
mínimo), porque son los millones de chilenos “que no tienen huevos” los
que mantienen tus privilegios, los que se sacan la cresta toda su vida
para recibir pensiones de miseria (piense sólo en los profesores)… ¿Usted
tiene privilegios?, me alegro y sinceramente, pero ¿no cree que otros
también los pueden tener? De eso se trata, así de simple, nadie le
quiere quitar a otros nada. Para todos, como siempre, un abrazo.
P.D.:
menos para los pelotudos que reciben tribuna de otros descerebrados que
instalan discursos que justifican la pobreza… MALDITOS…