No son una, ni dos, ni
tres las denuncias que se conocen en torno a locales clandestino que hoy
en día “operan” en diferentes puntos de la ciudad de Punta Arenas, y
que lo hacen a vista y paciencia de los vecinos y vecinas, quienes son
testigos de este tipo de ilícito que pareciera no tener una solución
inmediata; ello, pese a los esfuerzos que puedan hacer algunas
autoridades.
Muchos
se preguntarán qué hacer entonces, por qué las autoridades no hacen
nada, cómo es posible que estos clandestinos funcionen sin control y en
la más absoluta impunidad, situación que debe ser controlada, perseguida
y sancionada conforme a las leyes vigentes.
Sabemos
de los esfuerzos que hacen algunos organismos públicos, como son
Carabineros y la municipalidad, entre otros, entidades a las cuales
llegan las denuncias de locales clandestinos, pero que no tienen la
facultad para poder acceder a estos recintos si no cuentan con una orden
de un juez o un tribunal, a los cuales hay que presentarles pruebas
suficientes para que emanen una orden de allanamiento o ingreso.
Lo
que hoy vivimos en nuestra ciudad con este tipo de ilícito radica en
que estos locales clandestinos, que están proliferando en distintos
lugares de la comuna, funcionan en casas particulares, muchas de ellas
arrendadas para tales efectos y, al ser particular, al momento de que
algún organismo como la policía civil, uniformada, inspectores
municipales, quieran acceder a su interior, no lo pueden hacer sin una
orden.
Versiones
de carabineros, de inspectores y personal de seguridad ciudadana
municipal señalan que tras recibir las denuncias han llegado a los
lugares señalados, pero a pesar de estar en presencia de un delito
flagrante, como es música a alto volumen, el ingreso y salida de
personas, no pueden ingresar por ser un recinto privado.
Qué
hacer entonces. Creemos que se deben simplificar los procedimientos y
que, ante una flagrancia, las policías puedan actuar sin mediar la orden
de un tribunal o juez, de lo contrario será muy difícil poder controlar
y erradicar este tipo de ilícito que hoy está presente en Punta Arenas y
que, si no se toman las medidas necesarias, será un camino sin retorno.
Los
clandestinos no pagan patente, no pagan impuestos, no están sometidos a
controles sanitarios, no tienen inspecciones del funcionamiento de sus
instalaciones de luz y gas, funcionan sin horarios y, lo que es peor, no
hay control de lo que se consume en su interior, pues según se ha
sabido no solo existe venta de alcohol, también hay venta de droga y
quizás operan con personas indocumentadas, lo que agrava más aun este
delito.
Los
locales establecidos y que funcionan conforme a la ley pagan patentes,
impuestos, tienen un horario conforme a la legislación y son sujetos de
inspecciones como corresponden, motivo por el cual están alzando la voz,
pues se sienten perjudicados y no escuchados. Por eso desde esta
tribuna hacemos un llamado a buscar una solución que permita erradicar
el clandestinaje en nuestra ciudad.