Los 30 y los 50

“Nosotros,
los de entonces, ya no somos los mismos” es uno de los tantos versos
del icónico Poema No. 20 de Pablo Neruda (ese que parte diciendo “Puedo
escribir los versos más tristes esta noche”). Es un verso que el
Presidente Gabriel Boric, de seguro, reconocería instantáneamente, no
solo por su conocida afición a la poesía, sino que también porque
representa, nítidamente, algo que el Presidente ha sentido, en múltiples
ocasiones, desde que recibió la piocha de O’Higgins, particularmente en
lo que al juicio sobre los gobiernos de la Concertación se refiere.

En
la primera parada de su gira por Europa, el Presidente dijo “Los
últimos 30 años desde la vuelta a la democracia, somos un país que ha
disminuido la pobreza, que ha fortalecido sus instituciones, que se ha
insertado por el mundo, que ha optado por el multilateralismo, que ha
logrado abrir lazos comerciales y culturales con diferentes regiones que
hoy día nos enorgullece”. La declaración contrasta con lo señalado por
el embajador de Chile en España (Javier Velasco, amigo de Boric), hace
menos de un año, a propósito de las causas del estallido social: “Un
estallido de esas dimensiones no es una cuestión baladí, para que
llegáramos a eso se requirieron 30 años de políticas que profundizaron
la desigualdad, 30 años de un país percibiendo eso de forma cotidiana”.

Las
ambivalencias de quienes nos gobiernan no solo existen con respecto a
los 30 años desde el retorno a la democracia. También existen con
respecto a la forma en que se conmemorarán los 50 años del 11 de
septiembre de 1973. Ello puede verse, por ejemplo, con la reciente y
forzada renuncia de Patricio Fernández como encargado del evento. El
escritor y ex-convencional fue cuestionado duramente por el Partido
Comunista y asociaciones de Derechos Humanos, por decir, en una
entrevista, que “La historia podrá seguir discutiendo por qué sucedió o
cuáles fueron las razones y motivaciones para el Golpe de Estado. Eso lo
vemos y lo vamos a seguir viendo”.

Quizás, la más radical de las dos almas del Gobierno, es
esperanzada con que la Comisión Asesora contra la Desinformación
permita establecer una “verdad oficial” con respecto a las causas del
Golpe; o al menos acallar el revuelo que ha generado la -a mi juicio
excelente- carta abierta que Cristián Warnken escribió al Presidente,
llamando a “cerrar el duelo” de lo ocurrido en nuestro país hace casi 50
años, advirtiendo que “cerrar el duelo no es consagrar el olvido”.

A
estas alturas, Neruda pareciera encontrarse con Caszely, a propósito de
su conocida frase “no tengo por qué estar de acuerdo con lo que
pienso”.

Como
ciudadano que tiene entre 30 y 50 años, me preocupa muchísimo que
nuestra sociedad y nuestros medios estén tan pendientes del Chile de los
últimos 30 o 50 años y que se hable tan poco del Chile de los próximos
30 o 50 años, que tiene enormes desafíos por delante (partiendo por
alcanzar el tan esquivo desarrollo). Espero, de corazón, que esta última
sea la preocupación central de los 50 integrantes del Consejo
Constitucional, quienes sin ignorar nuestro pasado, debe
n de estar pensando en el futuro del país.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS