Los
dos últimos años han sido los más difíciles en materia económica y
social para Magallanes. Hoy muchos vecinos andan con la mirada perdida,
porque nunca pensaron que estaríamos
frente a esta pandemia que está cobrando una crisis de la cual no
sabemos cómo podremos salir. La baja de contagios, la menor positividad y
las cifras que en las últimas semanas nos han llevado a salir del
confinamiento absoluto nos abren esperanzas. Pero de la pandemia y la
cuarentena por el coronavirus hay pocas certezas, entre esas que
nuestra región está más pobre, con más desempleo y con más problemas
para recuperarse. Esto tardará varios años, varias temporadas, si es que
volvemos a ser una región parecida a la que éramos antes del 18 de
octubre de 2019. Magallanes y Antártica Chilena depende mucho del Estado,
y si el país no está bien, será difícil para nosotros también
recuperarnos. Se han pedido muchos puestos de trabajo. La cifra de
desempleo llegó a números nunca antes vistos
en Punta Arenas. Es probable que el plan de salvataje que se implementa
no alcance para todos y la cesantía supere lo imaginado. Los sectores
más afectados con esta crisis económica y social serán el comercio, el
turismo, la construcción, el transporte y los servicios de alojamiento y
servicios de comida. Los analistas entienden que esas cifras podrían
profundizarse hacia adelante porque la salida del aislamiento no es
garantía de recuperación de la economía. Admiten que puede haber un
salto rápido en el corto plazo y, después, una meseta más difícil de
sortear. El impacto económico del coronavirus en el mundo es tremendo, inimaginable. Más aun en los emprendedores, y más en un país que ya venía resentido desde el estallido social. Se da cuenta que llevamos casi dos años en crisis y se nos vienen años de recesión para lograr una recuperación.