Los anuncios que muchos esperaban no se concretaron. Una nueva visita del Presidente Sebastián Piñera dejó “gusto a poco”. Porque le quedan menos de veinte meses de mandato y no se vislumbra alguna obra emblemática que vaya a marcar el segundo gobierno de Sebastián Piñera en la región. No realizó grandes anuncios y ni siquiera lo que algunos agoreros esperaban, respecto de informar de una reapertura del Parque Nacional Torres del Paine. En rigor, lo debe haber pensado y reflexionado con su entorno. Dada la alta tasa de contagios que presenta la zona más austral del país, el Mandatario prefirió ni siquiera referirse a una “nueva normalidad” en Magallanes. Pero también lo que llamó mucho la atención fue que hubo pocos guiños a la crisis sanitaria por la que atravesamos. A la misma hora en que Piñera paseaba por la comuna de Torres del Paine se informaba a nivel nacional de la cifra más alta de contagios en Magallanes durante toda la pandemia: 92 nuevos casos, un fallecido y 500 casos activos. Casi 300 más que el 12 de abril, cuando el Hospital Clínico sufrió un estrés de infraestructura crítica. por eso extrañó ningún anuncio en materia de salud. Claramente Piñera prefirió en Punta Arenas firmar el Estatuto Antártico Chileno, un tema bilateral que pese a la cercanía que tiene con la región no es de primera prioridad para los miles de magallánicos que han quedado desempleados en los últimos meses o para los pequeños y medianos empresarios que con esta nueva cuarentena deberán afrontar con seguridad el cierre de numerosos negocios y fuentes de empleo en Magallanes. Se nos viene una catástrofe, pero parece que el Presidente no lo sabe.