Los buenos empresarios

Hace
unos días, recordamos un nuevo 18 de octubre, una fecha que como ya he
dicho hasta saciedad en estas líneas, nos permitió cambiar el paradigma
de muchas cosas en nuestro país, terminar una etapa como Nación y
comenzar otra, buscando obviamente una sociedad más justa y con
oportunidades.

Y
una de las razones del porqué se reventó el globo y derivamos en el
estallido social, es justamente temas como la colusión y los altos
precios que pagamos en muchos servicios que son de primera necesidad.

Las
empresas se habían acostumbrado a que nosotros los chilenos,
simplemente agacháramos la cabeza y aceptáramos los cobros en muchos
servicios a diferencia de lo que ocurría en Argentina, por ejemplo,
donde por cada cobro mal hecho o aumento de alguna tarifa, se generaba
un movimiento social para frenar dicha alza. Bueno Chile cambió y ahora
si reclamamos.

Pero
lo que hemos conocido en los últimos días los estudios y las sentencias
de la Fiscalía Nacional Económica donde señaló – por una parte – un
sobre precio en el cobro del gas licuado en Chile y acusó de colusión a
tres empresas de transportes de valores, otorgándoles una multa que
supera los 60 millones de dólares.

Usted
se puede preguntar, pero ¿en qué nos afecta que se coludan empresas de
transportes de valores? Y mi respuesta es tajante: en mucho.

Acá
no se trata de que esta empresa tiene directa relación conmigo o no. No
podemos decir “a si no me afecta no me importa” porque aquí hay un tema
que lo hemos hablado bastante y se trata de la fe pública y las buenas
prácticas empresariales.

El
Estado es durísimo con las pymes en materia de pagos de tributos y
fiscalizaciones; por ello lo mismo exigimos para las grandes empresas.
Si se coluden las empresas de transportes, puede existir colusión en
muchos ámbitos porque estas empresas trabajan con muchas firmas que
tienen directa relación con nosotros (bancos, cajas de compensación,
supermercados, etcétera) y si los precios aumentan es más que lógico que
dicho sobreprecio se le carga al consumidor.

Al final de día, igual lo terminamos pagando nosotros.

Como
autoridades tenemos que velar y apoyar la libertad empresarial, la
creación de nuevos empleos y entregarle todas las herramientas a los
empresarios para que puedan seguir creciendo y dándole dinamismo a la
economía que por estos días está muy alicaída. Pero ojo, no nos
confundamos, debemos apoyar a los buenos empresarios y ser muy duros con
aquellos que buscan hacer trampa.

Párrafo
aparte merece al aumento en el precio de los combustibles porque ahí he
sido muy dura al presentar proyectos de ley que permitan el eliminar o
rebajar el impuesto específico a los combustibles. ¿Por qué los
emprendedores o gente que usa sus vehículos para trabajar tiene que
seguir pagando altas sumas de dinero por cargar bencina y otros sectores
están con exención de este impuesto?

Es
una de las tareas que seguiré impulsando como parlamentaria de la
región, el lograr que de una vez por todas se rebaje o elimine este
impuesto que ya no se justifica y que no cumple su función original.

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