Los
caminos de la vida nos llevan a enfrentar numerosas situaciones en que
se prueba el temple de almas, corazones y convicciones y determinan lo
que ha de seguir a ese trance existencial y el recuerdo que dejaremos.
Es
por eso que tres hechos del acontecer regional nos han conmovido hasta
el punto de que las lágrimas arrastraron el dolor y nos devolvió la
certeza de la Esperanza.
¿Hay
algo más sublime que entregar la propia vida para salvar la de una
pequeña sobrina nieta? ¿La fuerza del cariño puede llegar a tanto y
desafiar las llamas de un incendio y acometer un acto de entrega al
cariño familiar y salvar a una criatura que lleva y llevará sangre de su
sangre, como lo hiciera la señora Margarita Lagos Torres.
Una
mujer solidaria, esforzada y que no sólo se sacrificó por una persona
que amaba sino que, además, a lo largo de su vida, como dirigente social
hizo realidad aquello de ser la primera en servir y la última en ser
servida.
Sabemos,
porque junto a mi familia y muchos otros vecinos oramos porque Dios le
otorgue eterno descanso al alma de Margarita y fuerza y consuelo a sus
familiares y amigos.
En
otro ámbito, pero igualmente trascendente para la comunidad
magallánica, se ha distinguido a Eduardo Castillo Vera, con el Premio a
la Paz, porque al frente de un equipo de profesionales, técnicos y
paramédicos, se abocaron a combatir al Covid-19, venciendo los
obstáculos que una pandemia ofrece para expandirse y causar más daños.
Hay
que reconocer los esfuerzos y planificaciones previas a los momentos
más críticos de este grave y, más encima, desconocido enemigo de nuestra
salud cuya primera adversaria fue Mariela, ex seremi de Salud quien, al
renunciar a críticas
ministeriales destempladas e injustificadas, puso en el lugar debido a
quien poco menos que la ofendió y menoscabó personal y profesionalmente.
Pero
esa noche quedó atrás y es el equipo de Eduardo Castillo el que sigue
combatiendo a la pandemia y sus virus nuevos que, como la mítica y
diabólica Medusa, presenta una cara cuando la cabeza anterior ya fue cercenada.
Pero,
como yo lo sostengo y lo he sostenido a lo largo de mi existencia, los
obstáculos han sido puestos para ser vencidos y en esa tarea se ha
cumplido y con creces…Y ¿algo es más sublime que servir a los demás?
Y
es por eso que Eduardo y su equipo tienen más que merecida la
distinción: la Paz de una persona que se recupera del Covid-19 y la de
su familia y amigos más cercano y otros no tanto, no es un placebo. Es
una realidad.
Y cómo no estar agradecido
de la tarea cumplida por todos quienes motivaron a la comunidad, se
organizaron, pidieron ayuda y recolectaron alimentos, materiales de
construcción, enseres de todo tipo y dinero para quienes el fuego les
destruyó sus viviendas el día de Navidad, allá en Puerto Natales. Bien,
Jorge Gómez, bien Pingüino Multimedia, bien, Junta de Vecinos Villa Las
Nieves, bien, por el Insuco y por todos los jóvenes de distintos
colegios que recibieron, acopiaron y ordenaron
esas donaciones de la comunidad de Punta Arenas para los damnificados
natalinos y con una mención especial para los familiares de la señora
Margarita Lagos Torres, que hicieron un llamado a donar para las
familias afectadas por el siniestro de Puerto Natales (Dar de sí, antes
de pensar en sí, creo que dice el verso de un himno rotario).
Y
es así como, los caminos de la vida nos llevan a los campos de la mayor
esperanza y me hacen decirles que este año será mejor que el que
dejamos atrás. Un abrazo sincero para todos, para todas, especialmente
para los jóvenes y nuestros adultos mayores.