Los debuts

“Otra cosa es con guitarra”, se señala permanentemente cuando alguien asume una nueva función, y
particularmente cuando es por primera vez. Es una expresión despectiva y
arrogante, como si quien deja el cargo lo hubiera hecho tan bien que
ahora se dispone a observar y desde un palco disfrutar de los
desaciertos, errores o exageraciones que se pudieren cometer.
Cuando
las agrupaciones políticas se turnaban en el cargo, resultaba muy fácil
recurrir a antiguos servidores públicos que ya habían ocupado puestos
en el pasado y por ello podían asumir con prestancia, seguridad y la
protección que les brindaban sus cercanos o los partidos políticos que
les cobijaban. Al concluir el período volvían a sus funciones habituales
y entraban los que estaban a la espera. Una rotación permanente donde,
salvo situaciones especiales, entraba gente nueva a los cargos o alguno
continuaba en el suyo con prescindencia del color político.
No
es una novedad que siempre será dificultoso formar estructuras y
quienes las lideren deben calificar las habilidades o conocimientos
especiales de la gente más cercana, quienes no andan por allí
ofreciéndose y esperando tomar tal o cual cargo. La responsabilidad de
elegir a los más idóneos será fundamental para el éxito del período
,y
eso es difícil. Lo hemos visto siempre, porque los invitados a
participar, normalmente, pueden estar desarrollando otras labores y
resulta difícil abandonar lo seguro por más sentido de servicio público
que se ostente.
El
siguiente punto es saber exactamente lo que contempla el trabajo en el
respectivo servicio. No es lo mismo verlo desde fuera, sin saber de
manera exacta las funciones que involucra, los servicios públicos
relacionados, las materias llamadas a resolver y el número de
funcionarios que l
o integran. Allí es donde radica la esencia del servicio, pues muchas veces la función llamada a ejecutar en varios cargos pasa desapercibida, y quien actuará como jefatura demorará semanas, y a veces meses, comprender el real alcance de las funciones y, luego, los procedimientos y protocolos interiores. La experiencia y conocimientos de los funcionarios que sirven en los servicios normalmente se guardan
como un resabio de información que pareciera mantenerse en reserva y
que se va entregando a chorreos, lo cual parece lógico: una catarata de
información puede atrofiar a la jefatura
,
que buscará conocer y profundizar el nulo conocimiento que tiene del
personal que labora allí y las funciones específicas que a cada uno le
corresponde
n. Por
todo lo anterior, resulta importante que quienes han ocupado un cargo
específico hagan entrega formal y de manera sólida de lo que les ha
correspondido realizar. De esa manera se ilustra al ingresado, se le
describe el panorama de sus funciones y se analizan las actuaciones y
gestiones que quedaron pendientes de ejecutar
,
y, sin duda, les aliviará la carga. Es la única manera de transparentar
lo realizado, asegurar que los recursos aplicados no se pierdan y evita
r la sombra de la corrupción o del mal servicio. Quien realiza bien sus funciones no debe temer en entregar, pues ha
cumplido una función en representación de la ciudadanía. No es un
conocimiento que se pueda llevar para la casa, porque allí no sirve.
Independiente
de la línea política que tenga el régimen gobernante, no debemos nunca
olvidar que se ejerce de acuerdo al mandato de la sociedad chilena para
la mejoría de su bienestar
,
y por ello es tremendamente importante que quienes la administran lo
hagan con la mejor de las disposiciones y sentido cívico. Poner palitos
en el camino o guardar silencio
resultará, sin dudas, muy sospechoso.

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